Mostrando entradas con la etiqueta Cine de autor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine de autor. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de septiembre de 2015

DELIRIUM (1983)


Delirium

Título original: Delirium
Año: 1983 (España)
Directores: Antonio Navarro, Luis Albors, Raúl García, Javier Reyes
Productor: Joaquín Domínguez
Guionistas: Antonio Navarro, Luis Albors, Raúl García, Javier Reyes
Fotografía: Federico Ribes
Intérpretes: José Manuel Martí, Ana Gracia (Sara), Jaime Bordera, Matías Mas, Montse G. Romeu…

Sinopsis: Un escritor descubre que su novia Sara ha muerto el mismo día de la presentación de su nueva obra. Impotente por la pérdida, el hombre entra en un mundo pesadillesco en el que se convertirá sucesivamente en un judío que está a punto de ser fusilado por los nazis; un caballero medieval que va a parar a un molino en el cual vive un extraño señor junto a su mujer; y por último se comunicará a través de un magnetófono con Sara, quien ahora “vive” en una dimensión diferente.

Delirium.foto2

Delirium es una de esas películas malditas que tuvieron una nula vida comercial en el momento de su estreno. Su paso por diversos festivales como la Seminci de Valladolid, donde fue recibida con cierto desinterés por parte de crítica y público, tampoco ayudó demasiado a colocarla en el lugar que se merecía. De este modo, y al igual que otros muchos títulos, Delirium ha logrado sobrevivir gracias al esfuerzo e interés de coleccionistas y auténticos arqueólogos de nuestro cine[1], que con sus fanzines y foros han rescatado a estas películas de un olvido más que probable y absoluto.

Delirium.foto3

Delirium nació como una práctica más de cinco amigos recién salidos de la facultad de imagen, formado por Antonio Navarro, Raúl García, Luis Albors, Javier Reyes y el actor José Manuel Martí que, con muy poco dinero pero con un inmenso talento, quisieron dar aires nuevos al cine español. Para tal fin concibieron una productora a la que denominaron “El regador regado”, con la que previamente realizaron el corto Nostalgia de comedia muda, en el cual intervinieron como actores personalidades de la talla de Luis G. Berlanga, José Luis López Vázquez o Verónica Forqué, ni más ni menos. Aunque en este caso concreto la labor de los implicados estuvo más o menos repartida – pues aunque la dirección del corto esté compartida entre Antonio y Javier, también encontramos a Raúl y Luis en funciones de actor y productor, respectivamente-, para su salto al formato largo decidieron vertebrar la historia en cuatro partes que fueron escritas y dirigidas por cada uno de ellos y protagonizada por Martí. Curiosamente, la película consigue una homogeneidad sorprendente y termina siendo una cintamoëbius[2] experimental que se sirve de varias obras literarias para inspirarse a la hora de dar forma a sus diferentes segmentos.

Delirium.foto4

Puede que su carácter marcadamente onírico, en el que el arte y la muerte forman una parte importante de su entramado, no la augurase una productiva carrera comercial, sobre todo si tenemos en cuenta la enorme confusión que reinaba en el cine español de la época, inmerso en unos momentos de profundos cambios que se trasladaba a unos espectadores desorientados por lo que había en aquellos momentos en las salas de cine (en la mayoría productos eróticos) y lo que estaba por venir (la muerte del cine comercial, en pos de uno más artístico que propició la Ley Miró); pero, tal y como descubriremos en la entrevista a Javier Reyes que publicaremos en breve, la mala fortuna acompañó a Delirium desde el inicio, estando herida de muerte desde el mismo momento de su alumbramiento. Según apuntan otro de los responsables del film, Antonio Navarro, en la entrevista realizada por Alfonso y Miguel Romero para “Psychotronik Kult Video”[3], el rodaje de la cinta estuvo lleno de problemas que derivaron en continúas riñas entre sus artífices – sobre todo con el propio Reyes, a quién acusa de haber gastado más de la mitad de la película virgen que tenían para rodar la totalidad de la cinta-, aunque la estocada definitiva vendría por parte de su productor que la desterró para siempre a esa naturaleza maldita de la que hablábamos al inicio, al no depositar una copia de la película en la Filmoteca Nacional.

Del.foto

Pese a los continuos problemas que tuvieron durante su gestación, sus artífices consiguieron aunar cuatro historias diferentes sin ningún separador que anuncie el principio y el final de cada una, logrando un film bastante sólido que demuestra una inventiva y también una osadía poco frecuente por aquella época. Puede que el único punto que juega en su contra sea la disparidad de duraciones entre los segmentos, siendo los dos últimos los que más se exceden en el metraje y los que entorpecen de algún modo la narración más amena que fluía al inicio de la cinta. Sin embargo tanto el buen hacer de sus responsables, como la excelente interpretación de José Manuel Martí (sobre cuyas espaldas recae gran parte del peso de la película) y el resto del reparto formado mayormente por actores amateurs[4], además de una eficiente fotografía por parte de Federico Ribes, se vieron lastrados por la mala suerte que siempre acompañó al proyecto. Puede que sea por culpa de esa mala fortuna y la escasa repercusión que tuvo esta modesta producción, , que de sus cuatro realizadores, tan solo Raúl García y Antonio Navarro continuaron en el mundo del cine, si bien dentro de la rama de la animación, llegando a colaborar con la Disney en títulos como El Rey León (The Lion King, 1994) de Roger Allers y Rob Minkoff, oTarzán (Tarzan, 1999) de Chris Buck y Kevin Lima, para después llegar a dirigir con el tiempo sus propios largometrajes: Los tres reyes magos (Antonio Navarro, 2003) y El lince perdido (Raúl García & Manuel Sicilia, 2008). De Luis Albors apenas queda rastro alguno y de Javier Reyes, que continuó su carrera en televisión, daremos cuenta en los próximos días.

snapshot010

[1] Como José A. Diego, alma mater de la antigua webPsychotronik Kult Video y actualmente uno de los responsables del foro y fanzine Exhumed Movies.
[2] Es decir, una película cuyo principio y final son idénticos. Véase como ejemplo otra cinta moëbiusCarretera perdida (Lost Highway, 1996) de David Lynch.
[4] Aunque en el caso de Ana Gracia, si bien de una manera algo modesta, ha desarrollado una sólida carrera posterior como actriz secundaria, apareciendo en diversas series de televisión como Compañeros o películas como La vaquilla (1985) de Luis G. Berlanga, La ardilla roja (1993) de Julio Medem, o Camino(2008) de Javier Fesser, por mencionar solo los títulos más destacados.

lunes, 3 de octubre de 2011

DRIVE (2011): EL HÉROE IMPERFECTO



Pocas veces ocurre que una película te atrape y no te suelte hasta el final. Y no se crean, que la película de hoy, dentro de su aparente simplez es bastante extraña. Dudo mucho que sea plato de buen gusto para cualquiera. Ryan Gosling interpreta aquí a un especialista de cine, un chaval normal y corriente que de vez en cuando realiza encargos. De hecho, nada más arrancar la película vemos uno de esos “encargos”: robar un almacén. Bueno, aclaremos las cosas, el personaje que encarna Goslign se encarga más bien de huir del lugar del robo junto a los cacos y escapar de la policía. Ryan Gosling, actual sex symbol y guaperas, encarna, palillo en boca, a uno de esos conductores anónimos de los setenta, como el que pudimos ver en “Carretera asfaltada en dos direcciones”, interpretado James Taylor. Su personaje bebe de esos héroes imperfectos como lo pudo ser el Kowalski de “Punto límite: cero” o el Vicinski de “60 segundos”. El conductor de “Drive” es un tipo encantador, un genio del volante capaz de burlar a la policía y poner su bólido a 200 millas por hora en un periquete… En “Drive”, no se crean, nuestro “conductor” será capaz de enamorar a la chica de la película y ser la figura paternal del hijo pequeño de ésta, mientras su padre está en prisión, pero ojo, también será capaz de actuar como un jodido psicópata y estallar violentamente contra cualquiera que se le ponga en su camino.

Creo que jamás había visto un personaje tan imperfecto y a la vez tan perfecto, tan extraño, tan misterioso, tan valeroso e incluso tan sosainas como el de esta película. Pero aún así, Ryan Gosling consigue que te lo creas, que te sientas próximo a él y que te dejes llevar por donde el te guíe (o, ya que estamos, te conduzca), ya sea por las calles de la ciudad, ya sea por un bonito paseo en familia o chocando contra otro vehiculo. “Drive”, del danés Nicolas Winding Ref, - director de otra joya hipnótica tan hermosa como violenta, “Bronson” -, supone desde ya una de las obras maestras de este año y una experiencia que nadie debería perderse. Winding Ref es capaz de todo, y cuando digo todo, es todo, así que no se dejen engañar por sus cámaras lentas, por su estilo inconfundible a ritmo de melodías compuestas por Cliff Martínez o rematadamente techno-pops (en la banda sonora de “Bronson”, sin ir más lejos, se podía escuchar algún tema de The Pet Shop Boys o New Order), pues a la más mínima te dará el cambiazo, jugará con tu mente, y nos joderá vivos. Odiado por muchos, venerado por otros tantos, el director de “Valhala Rising” ha conseguido, como he dicho, una pequeña pieza de arte con “Drive”. Un milagro en estos tiempos en los que todo está más visto que el TBO. Un trabajo excepcional en toda regla. Y es que, aunque el material de partida pueda ser un brillante en bruto, - ahí está el trabajo actoral de Ryan Gosling, Ron Perlman o Robert Brooks, por citar a unos pocos, la fotografía de Newton Thomas Sigel o el guión de Hossein Amini, basado en la novela homónima de James Sallis -, desde luego, gran parte del mérito se le podría atribuir a la particular visión que nos ha mostrado el bueno de Nicolas.


Merece la pena, de verdad. De hecho, por ahí anda, por la red... Con subtítulos y todo... Yo, desde luego, pienso repetir (esta vez en pantalla grande y como Dios manda) en Sitges.

lunes, 12 de septiembre de 2011

CACA DE LUXE



A veces, después de ver una película, uno tiene sentimientos encontrados. Bajo mi modesta opinión, cuando una película te descoloca, te deja patidifuso y tienes la sospecha que te han tomado el pelo, es que esa película merece la pena ser vista. Lo malo viene después, cuando meditabundo comienzas a darle a la cabeza y te das cuenta que esas vueltas de tuerca tan conseguidas (o rebuscadas) que has visto y que, como ya he dicho, te dejan fuera de lugar, están adornadas con una halo de pretenciosidad que convierte un film personal y lleno de valor, en un abrumadora estupidez con todas las de la ley. Porque no se puede recargar de momentos preciosistas (vacuos y caprichosos) una historia llena de perversión, venganza y transexualidad. Un realizador también tiene el deber moral de inquietar al espectador y estas cosas se le daban muy bien a Almodóvar. Ahora ya no sé lo que quiere. ¿Otro Oscar, quizás?
Ya os digo, sigo cavilando. Sé que lo que he visto este fin de semana merecía la pena… pero en el transfondo, no en el contenido… En las cloacas de la película. Ahí, ahí está lo bueno. Allí es donde huele mal y eso me gusta. Me gusta ese toque enfermizo que va adquiriendo ese mad doctor encarnado por un Banderas regulón, me gusta Elena Anaya (¿a quién no?) y el polvo que pega con un tipo disfrazado de tigre (Roberto Álamo), me gusta que, ¡por fin! alguien le haya sacado las tetas a Blanca Suárez, me gustan las orgías en los jardines de una adinerada mansión, me gusta que la película vaya un paso más allá, me gusta que no intente parecerse al clásico de Franju (y bueno, al de Franco)… Me gusta la banda sonora compuesta por Alberto Iglesias... Pero por otro lado me sobran los momentos musicales con Buika (aunque Buika me guste), los cameos del hermano y las clases de yoga… Me sobran los dibujos en la pared, los bailes de la jet set, los brindis y los momentos muertos (que los hay y muchos).
Quiero mierda con todas las letras, M-I-E-R-D-A, y no una caca de luxe.
Quiero leer Tarántula de Thierry Jonquet, puede que allí encuentre la clave a todo.
Seguiré dándole vueltas al asunto.
Quizás mañana cambie de opinión.

lunes, 25 de abril de 2011

HAPPY END (1967): UN FINAL FELIZ PARA TODOS

¿Quién me iba a decir a mí que una película checoslovaca de finales de los sesenta me iba a sorprender tan gratamente? ¿Cómo es posible que un director tan desconocido por muchos (al menos lo era para mí) como lo es Oldrich Lipský, consiguiera crear una obra maestra tan adelantada a su tiempo? Y lo más importante, ¿por qué no obtuvo el reconocimiento que se merecía?
Llegué a esta película de la mano del excelente blog de Quimérico Inquilino, Madhouse, casa de locos, y me he quedado francamente impresionado por la inventiva de Lipský, ya que con Happy End es capaz de conseguir hacer fácil lo difícil.
Aquí se nos cuenta la historia de un carnicero que muere en la guillotina después de haber descuartizado a su mujer y asesinado a su amante. Aquí no estamos ante la típica historia de amor, - desafortunada al principio para desencadenar en un “happy end”, en el final feliz del título -,  pero gracias a Lipský y su inventiva de contarnos la historia hacía atrás, - en el que todo cobra sentido (los diálogos de los actores fueron grabados fonéticamente de tal modo que al escucharse al revés sean entendibles, y la estructura de estos, aún estando compuestos a la inversa, siguen teniendo sentido) -, la película consigue su cometido (su final feliz) con unos momentos rabiosamente divertidos y no exentos de un humor muy negro. Todo ello gracias a la voz en off de nuestro protagonista, la única que va hacia delante, que otorga a los trágicos acontecimientos un nuevo significado totalmente diferente (y loco).
Excelente, en serio, Happy end supone todo un ejercicio de estilo y de buen cine que harán palidecer a más de un gafapasta que flipa con Memento, el sobrevalorado thriller artie de Nolan, u otros filmes que abordan (a medias) la trama invertida, como la notable Irreversible de Gaspar Noe e incluso, de distinto modo, la ñoña El curioso caso de Benjamin Button de David Fincher. En definitiva, me quito el sombrero, los pantalones y me parto la camisa, no duden en visitar el blog del amigo Quimérico (AQUÍ) y háganse con esta joya antes de que los malos nos lo impidan.

martes, 18 de enero de 2011

LA MEDIDA DE LA VENGANZA (2009): UNAS 44 PULGADAS


"Tú no sabes una mierda de ella. ¿Nunca se ha tirado un cuesco delante de ti, verdad? ¿Verdad? No, supongo que no. Eso no es romántico, eh... Sólo quieres el perfume de las nubes del amor. La parte mágica de todo. La puta mentira. Pues aprende una cosa principito: eso no es amor. El amor es sacrificio, es esfuerzo, el amor puede matar, el amor es ver lo que ella que quiere ver en la tele. Llevarle el periódico y el desayuno a la cama el domingo y preguntarle como se encuentra. ¿Estás bien Lyz? Y que si coges su almohada saber que ella puede enfadarse por ello. Pero tienes que aguantarte y apechugar porque ella es la reina y tú una abeja (...) Eso es amor, no es fácil. Nadie dijo que fuese fácil. Es un jodido trabajo. Pero, ¿sabes?, el amor puede ser grandioso".
Fabulosa, fabulosa... Todavía no salgo de mi asombro... Este fin de semana he visto La medida de la venganza, título español de 44 inch chest, cuyo guión viene firmado por los hacedores de una de las rarezas más estimulantes de los últimos años: Sexy Beast, con la que, aparte, comparte algunos de sus actores principales. En ella, el debutante Malcolm Venville, nos mete en una suerte de thriller en el que un grupo de matones va en busca del amante de la mujer de Colin para que este pueda vengarse. Una vez capturado, Colin, - un sobervio Ray Winstone -, con el corazón destrozado y preso de la furia se debatirá entre despellejar vivo al querido de su esposa o dejarlo libre. Entre tanto, su compañeros, unos geniales John Hurt, Ian McShane, Tom Wilkinson y Stephen Dillane, adornan con sus pensamientos, opiniones y vivencias el drama que vive el pobre Colin, llenando la película de momentos realmente inauditos y sin sentido (brillante el momento de Sansón y Dalila, en el que John Hurt se vale de la película de Cecil B. DeMille para crear un poco de tensión en el espectador. De hecho, los personajes apenas aportan nada a la trama. Nada de lo que cuentan resulta decisivo para el devenir de los acontecimientos. Lous Mellis y David Scinto, los guionistas de 44 inch chest, utilizan a estos personajes [un gay, un viejo machista, un solterón que vive con su madre y un tipo más jóven que los demás] de contrapunto a las emociones del atormentado Colin). Con un planteamiento teatral, (con apenas un único escenario), la película camina entre lo real (lo que ocurre en una habitación destartalada) y lo onírico (lo que le pasa al desquiciado Colin por la cabeza) de un modo apasionante, dando como resultado una de las películas más desconcertantes que uno pueda encontrar en los videoclubs, cosa que, por otro lado, me hace pensar que es una de las propuestas más valientes de los últimos años.   

miércoles, 8 de septiembre de 2010

A propósito de Vincent


Parece ser que ha vuelto a ocurrir: Vincent Gallo ha vuelto a ser abucheado por el público, aunque esta vez en la 67ª Mostra de Venecia. El actor y director neoyorkino, - que hace triplete en dicho Festival con Essential Killing de Jerzy Skolimowski y el corto The Agent y Promises written in water, ambas dirigidas por él mismo -, parece haber colmado el vaso que ya de por si suponía la estrafalaria The Brown Bunny, - tildada por muchos como la peor película que se ha proyectado en el Festival de Cannes -, con su último largometraje que ha levantado la ira de gran parte de la crítica “especializada”. Lunático, excéntrico, perturbado, provocador, narcisista o pretencioso, son sólo algunos de los adjetivos que se ha ido ganando el bueno de Gallo tras sus diferentes incursiones cinematográficas (y otras idas de olla que incluyen la venta de su propio esperma a través de Internet), y es que tras sus excelentes trabajos como actor en películas como El Funeral de Abel Ferrara, o esa esplendida película independiente que dirigió llamada Buffalo ’66, una obra maestra de cabo a rabo, poco pensaba la gente que con su siguiente largo contaría una historia con apenas diálogos, repleta de planos hiper largos y una felación por parte de su, por aquel entonces, pareja Chloe Sevigny.

Está claro que estamos rodeados de obras pretenciosas, vacuas y carentes de interés, y comprendo perfectamente que para muchos The Brown Bunny o esta Promises written in water que no he visto, sea un tostón infumable o una mierda. Pero todo esto me hace reflexionar y hacerme una cuestión muy concreta: ¿por qué TODO lo que he leído entorno a Promises... es tan negativo? Al parecer los espectadores del certamen no se han tomado demasiado bien que en una película se vea una sucesión de tomas interminables donde nuestro querido actor fuma, bebe o, al parecer, se come una hamburguesa. La gente habla de narcisismo enfermizo o de una puta locura sin pies ni cabeza y yo no dejo de pensar en que me muero de ganas por verla y no, no estoy enamorado de Vincent Gallo, si os imagináis algo por el estilo. Lo que me llama especialmente la atención es que cuando por algún motivo se hace algo fuera de lo común, la gente se lleva las manos a la cabeza.

I’m still there el documental que gira en torno a Joaquin Phoenix, un film que también podríamos tildar de narcisista y excéntrico (y que por cierto, también me muero por ver), ha levantado por el contrario una acogida encomiable. Por lo que me hace pensar que, realmente, las personas, osea usted, yo, todos, no estamos preparados para ver según que películas. Cada vez nos vamos enfrascando más en una conducta predeterminada (a veces inculcada por las revistas de cine, titulares y programas de TV) a la hora de ver películas, por lo que, cuando uno se pone delante de la pantalla para ver The Brown Bunny, tiene que ser consciente que no va a ver, por ejemplo, La jungla de cristal, que esto es otra cosa. Sinceramente no vi nada de malo en ver durante 10 minutos una toma en la que Gallo conduce su furgoneta mientras llueve, es más, diría que la encontré bastante… bonita. ¿Qué tiene de malo? ¿Qué no pasa nada? Joder, cae lluvia, el tipo conduce, pasan coches… Se trata de observar, no tener prisa y sobretodo no perder la calma.

Es una lástima, y aquí también me incluyo yo, que en infinidad de veces nos armemos de prejuicios ante una película y no disfrutemos con ella. Por ese motivo, tal y como habrán comprobado los más avispados, apenas escribo “reseñas” sobre las películas que veo. Y es que en cierto modo no encuentro justo escribir que el remake (que más bien se trataría de secuela) de Depredador, por ejemplo, no me ha gustado, porque siendo sinceros tampoco tenía nada de malo. Tan sólo que yo tenía en mi mente esa obra maestra de John McTiernan y que la comparaba en todo el momento con la que estaba viendo en el cine, y eso queridos amigos es algo bastante absurdo porque, todo hay que decirlo, esta Predators nueva cuenta con una historia simplemente inversa a la original. Así que, ¿por qué no abrirse a lo que uno va ver? Cada vez soy más de la condición de que no existen películas malas, si no incomprendidas.


Como espectadores y en la parte que nos toca, como críticos, somos bastante estúpidos, ya que falta que alguien nos diga que no le gusta la película que tanto amas, para que saltes con uñas y dientes sobre él y le digas en pocas palabras que es un auténtico hijodeputa. Así que si defendemos las películas que nos gustan, ¿porque no entender las que no nos lo parecen? De ese modo si uno de nosotros va a ver, por poner un ejemplo, Aprendiz de brujo con Nicolas Cage, deberá despojarse de todos los prejuicios que ha ido recogiendo desde que era pequeño para disfrutar con lo que va a ver. Tiene gracia como poco a poco repudiamos muchas de las películas que vemos en nuestra infancia y como decimos eso de: “no entiendo como me podía gustar esa mierda”, cuando la película sigue siendo la misma y es nuestra mente, o más bien nuestra manera de percibir las cosas, lo que desgraciadamente ha cambiado. ¿No sería más bonito (que no sencillo), sentarte en tu sofá y pensar sonriente: “¿qué me va a deparar esta película?”.
A menudo los críticos especializados (o no), suelen tener el aspecto de personas asqueadas que en vez de amar parecen odiar el cine. Sus afiladas críticas suponen en más de una ocasión un repertorio de descalificativos capaces de causar el suicidio automático en cualquier personita con sus sentimientos. Por eso, y menudo rodeo he dado, me he enfrascado en un proyecto bastante disparatado con el que pretendo recoger las reseñas de 333 películas de diferente índole y que no constarían únicamente de esas obras maestras, esos éxitos consagrados o esas películas de autor que tanto gustan a los “entendidos”. Seguramente muchos de ustedes tendrán en mente muchas películas que guardan en un lugar muy cerca del corazón, pero sin embargo consultando libros de cine y demás, jamás aparecen y son como marginadas, y eso simplemente porque no entra en los parámetros de lo que nosotros entendemos por el cine correcto y bueno. Así que, aunque seguramente no sirva de nada y sea un mero entretenimiento, espero que en un futuro (no muy lejano) y con la ayuda de algunos "críticos", os pueda mostrar a todos un pdf bastante digno para que pueda ser descargado y disfrutado por todo aquel que esté dispuesto “a cambiar el chip”.
Es un camino muy largo y laborioso, lo sé, pero eso no hay que rendirse...

miércoles, 17 de febrero de 2010

Lemmy contra Alphaville (1965)

Justificar a ambos lados“Aunque se esté en el mundo llamado capitalista o en el mundo comunista, no hay una voluntad malintencionada de someter a los hombres por medio del adoctrinamiento o de las finanzas, si no que únicamente existe la ambición propia de toda organización de planificar sus acciones”.


Siguiendo con su voluntad de reinventar el cine y crear nuevas formulas de narración, el director más destroyer de la Nouvelle Vague, Jean-Luc Godard, se sirvió de Lemmy Caution, - un detective rudo y con pocos escrupulos creado por Peter Cheyney, que ha sido llevado al cine por varios directores y siempre interpretado por Eddie Constantine, actor con quien el propio Godard ya había trabajado en Los siete pecados capitales (1961) -, para rodar una de sus mejores películas, y una de las obras cumbres de la ci-fi de todos los tiempos.

Nos encontramos en Alphaville, una ciudad, - ¿o planeta? -, en el que incluso las cosas más raras resultan normales. Cuando el agente secreto Lemmy Caution (Eddie Constantine) llega a allí en su Ford Galaxy y encuentra un letrero con las palabras “Silencio, Lógica, Seguridad y Prudencia”, no puede ni llegar a imaginar lo que le espera. Una vez instalado, Caution se hace pasar por un reportero del “Figaro Pravda”, y bajo el nombre falso de Ivan Johnson, se infiltrara en la sociedad autómata de Alphaville con tal de averiguar el paradero de Leonard Nosferatu/Profesor Von Braun (Howard Vernon), un alocado científico que ha construido una gigantesca computadora llamada Alpha 60 y que no tiene otra función más que prever las consecuencias y penar los comportamientos que estén fuera de la lógica, como el amor.


Los habitantes de la ciudad, unos autómatas (¿o tal vez humanoides?) que al parecer se alimentan de luz, son personas a los que se les ha ido prohibiendo algunas palabras como “¿por qué?”, y se les ha inculcado que “una orden es una conclusión lógica”. Las mujeres son plasmadas en la película como prostitutas que no muestran ningún tipo de calidez y amor, y los hombres suelen ser más sensibles a la belleza, por eso sus declaraciones de amor son tomadas como crímenes, y los “delincuentes” son fusilados en piscinas mediante unos espectáculos con nadadoras que los rematan con sus letales cuchillos (1). Por lo tanto cuando Lemmy conoce a Natacha (Anna Karina), la hija de Von Braun, y esta comienza a comportarse de manera “diferente”, ambos decidirán huir de la ciudad en una de las "escapadas" más extrañas que ha dado el cine.

Lemmy contra Alphaville tiene el acierto de inmiscuirnos en un mundo irreal y abstracto con una fotografía cargada de claroscuros (obra de Raoul Coutard), sin que por ello este adornada con elementos puramente futuristas. Así pues, en ella vemos coches de la época, carreteras y edificios convencionales de Paris, pistolas de toda la vida (¡nada de lasers!), vestimentas propias de los años 60 o la excelente música detectivesca compuesta por Paul Misraki. Así que resulta plausible como Godard, mediante carteles luminosos lleno de palabras, simbolismos y formulas matemáticas, hace creíble ese planeta, país o ciudad llamado Alphaville, regalándonos un film que hará las delicias de cualquier amante del universo de Phillip K. Dick.

“Yo estoy muy bien, gracias por favor”.

Título original: Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution (Francia/Italia, 1965)
Director: Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Actores: Eddie Constantine, Anna Karina, Howard Vernon…
(1) En la película nos informan de los porcentajes de hombres y mujeres que son condenados en la piscina, y efectivamente, los hombres ganan por cabeza. Curiosamente otro de los lugares en los que se acaba con la vida de los desafortunados habitantes es en un teatro.

lunes, 8 de febrero de 2010

Sabine recomienda... La Cinta Blanca (2009)


La Cinta Blanca arranca con una travesura. Una travesura que pronto se nos antojará de lo más oscura y siniestra, y que ha sido llevada a cabo por los hijos de una autoritaria y religiosa familia. Michael Haneke vuelve a las andadas con esta historia de empaque clásico (una excelente fotografía en blanco y negro, la utilización de un narrador que nos relata la historia...), para adentrarnos en una turbadora historia que se desarrolla en la Alemania de antes de la Primera Guerra Mundial.

Haneke habrá sido capaz de colársela a la Hollywood y contar como clara favorita para el Oscar a la mejor película extranjera de este año. Pero ésta, su última película, aún estando rodada de un modo exquisito y con aires clásicos, no está exenta de la violencia gratuita y escabrosa que había hecho gala en sus anteriores films.

Esa familia con ese padre ultra-religioso (Burghart Klaußner) y esos niños con ecos a El Pueblo de los Malditos, son la base para adentrarnos nuevamente en el escalofriante mundo del realizador de Funny Games. Un mundo en el que los niños son atados a la cama para que no se masturben, o son azotados si incumplen algunas de la reglas establecidas en la casa. El personaje interpretado por Burghart, incluso les colocará a sus hijos una cinta blanca en el brazo como símbolo de la inocencia que todo niño debe tener, para después comprobar cual es la verdadera visión del bien y el mal de sus retoños.

La Cinta Blanca es un terrorífico relato sobre la falsa moralidad y la opresión religiosa, pero lejos de quedarse ahí, la película no escatima en ahondar en el lado oscuro del ser humano y comprobaremos como todos nuestros protagonistas tienen rendijas en sus vidas y en todas ellas encontramos víctimas y verdugos (salvo por ese profesor de escuela, Christian Friedel, que al final intenta hacer frente inútilmente a la “verdad”). Puede que sea por eso por el que esta Cinta Blanca parezca forzada en algunos apartados y que en algunos momentos parezca que Haneke intente remover al espectador de un modo gratuito, intuyéndose así el temor de no saber en que terreno quedarse: el cine de más clásico o el genuino made in Haneke. Y es que viendo la película uno tiene la impresión de que esta vez el toque Haneke ha sido buscado más que encontrado que otras veces, y eso duele.

Por lo tanto el director de la inmensa 71 Fragmentos de una cronología al azar (para mi su mejor película), no ha sabido encontrar del todo el tono adecuado para desenvolverse en el cine de autor, digamos, más clásico. Pero ahora me viene a la mente una pregunta... ¿realmente alguna vez quiso entrar en él?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sabine recomienda... Kinatay (2009) + Nymph (2009)


Retomando las prometidas reseñas de las películas del pasado Festival de Sitges, hoy nos centraremos en dos cintas de estas que la gente gusta llamar "de autor". Es el caso de Kinatay de Brillante Mendoza y Nymph de Pen-ek Ratanaruang, dos peculiares thrillers que pueden provocar más de un bostezo en aquel espectador que espere sangre, tiros y acción a raudales.

Primero de todo me centraré en Nymph, del genial director tailandés Pen-ek Ratanaruang que en esta ocasión vuelve a colocarnos frente a una pareja en crisis tal y como lo hizo en su anterior película, la exquisita Ploy (2007). En esta ocasión, Ratanaruang se sirve de los espesos bosques tailandeses y s e aleja del hotel que sirvió de decorado de su anterior film. De hecho, Nymph comienza con un aparentemente sencillo travelling a través de este nuevo escenario y en él se desarrollará gran parte de la trama, con desapariciones, apariciones, árboles que sangran y una mujer en jaque que deberá decidirse entre su marido (un tipo con gafas, pelo largo y los calzoncillos cagaos, y que bien podría ser la replica tailandesa del Dr. Pontius) o su jefe (un ejecutivo agresivo con el culito respingón).



Nymph no supone lo mejor de su director, -del que siempre me he declarado fiel seguidor-, pero tiene momentos (como el ya nombrado travelling del inicio) para el recuerdo.



Por otro lado, Kinatay nos cuenta el primer día de un joven que decide alistarse en la policía filipina. Así que Brillante Mendoza, muy amante de grabar y grabar pase lo que pase, nos adentrara en un sobrio y truculento suceso, en el que unos policías corruptos raptaran y torturaran a una prostituta que les debe dinero. Muchos al leer esta pequeña premisa podrán esperar un film repleto de acción o suspense, pero para todos aquellos que esperen ver una cinta al estilo de Johnnie To, mejor que se queden en su casa. Puede que por ello muchos recibieron el premio de Mendoza al mejor director como un cubo de agua fría. Sinceramente, no creo que este tipo de films sean ideales para Sitges, no por la película, ni mucho menos, si no por determinado tipo de publico que siempre asisten al Festival, más amantes del gore ellos que de otros aspectos (cosa que por otro lado veo muy bien, ojo).


Continuando con la cinta del director filipino, he decir que Kinatay me pareció algo inferior a su anterior film, la notable Serbis (2008), pero aún así Mendoza sabe plasmar a la perfección la infernal noche que debe pasar nuestro protagonista. De hecho, es tan lenta que una vez terminada parece que se nos haya contado toda la historia a tiempo real cuando, lógicamente (empieza por la mañana y termina la madrugada siguiente), no es así.

Películas ideales para todos aquellos amantes que disfruten con un cine contemplativo y de calidad, y para aquellos que busquen "la película más lenta del mundo". Aunque por cierto, que no le quepa la menor duda a nadie que este trofeo está entre Las Manos Vacias (un tostón insoportable) y The Brown Bunny (un tostón pero con comida de polla y mejor filmada).

Kinatay calificación:
Nymph calificación:

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los Bastardos (2008)


Vista en el Festival de Sitges del año pasado (en el que ganó el premio a la mejor película Noves Visions), este viernes tuve la oportunidad de volver a ver Los Bastardos en el Festival de Cinema Independent de Barcelona. Pues bien, si el año pasado me pareció una película bastante notable por sus claras reminiscencias a Funny Games de Michael Haneke, este nuevo pase ha servido para darme cuenta que su lentitud a la hora de ser contada tiene un porque que cobra un sentido aterrador en el tramo final de la película. Un final totalmente desasosegante que irrumpe en la pantalla sin previo aviso y que, aún ya habiéndolo visto, te deja totalmente helado…

Jesús (Jesús Moisés Rodríguez) y Fausto (Rubén Sosa) son dos inmigrantes mexicanos que malviven en Los Angeles en trabajos mal pagados y sin contrato. Además, los pobres tienen que enviar dinero a sus familiares, entre ellos una que se está quedando ciega por momentos. Pero un día, todo puede cambiar para estos energúmenos cuando entren en una casa, -habitada por una ama de casa deprimida y drogata (Nina Zavarin) -, para robar…


Producida por Carlos Reygadas (Batalla en el Cielo, 2005), uno de los directores/productores más aclamados de México, Los Bastardos, el segundo largometraje de Amat Escalante, es una escalofriante película lenta en su desarrollo pero de fácil (in)digestión. Pero lejos de entrar en determinados aspectos escabrosos, Los Bastardos resulta ser un gran film que no busca juzgar a ninguno de sus protagonistas ya que, tal y como iremos viendo conforme avanza la película, todos resultan igual de "bastardos". De ese modo seremos testigos de cómo un hijo puede resultar igual o más despreciable que los atracadores que irrumpen en su casa, cuando no es capaz de ni siquiera agradecer a su madre el plato de comida que le pone en la mesa.

Los Bastardos nos muestra un mundo deshumanizado por una parte y uno destrozado y marginado por otro, y como es lógico, cuando ambos mundos se encuentran no se puede esperar nada bueno.
Título original: Los Bastardos (México/Francia/USA, 2008)
Director: Amat Escalante
Guión: Amat & Martin Escalante.
Actores: Jesús Moisés Rodríguez, Rubén Sosa, Nina Zavarin…

martes, 3 de noviembre de 2009

Los Límites del Control (2009)


Hace unos días pude ver para mi deleite personal, la última película del director de Dead Man, la magnífica Los Límites del Control. En ella se nos cuenta la historia de un hombre solitario encarnado por Isaach De Bankolé, -actor que ya colaborara con Jarmusch en Coffe and Cigarrettes y Ghost Dog- , que es contratado por unos mafiosos para realizar un trabajo muy especial. Así que este deberá viajar a España y, mediante cajas de cerillas, códigos escritos en pequeños papeles y varios expresos, este hombre solitario de color, hará un largo recorrido por la geografía española, y pasará por Madrid, Sevilla y Almería, antes de llegar a su objetivo final.

En este caso el director estadounidense opta por la siempre eficiente fotografía de Christopher Doyle, director de fotografía de las obras más representativas de Won Kar-wai y Pen-ek Ratanaruang, y consigue un retrato más efectivo y realista de nuestro territorio del que hizo, por ejemplo, Woody Allen con la ciudad condal en su Vicky Cristina Barcelona. Su cámara se recrea por las ásperas calles (llenas de graffitis) de Madrid, la luminosidad de Sevilla y mis amados paisajes de Almería que rememoran sin ningún disimulo al spaghetti western de los 60/70.
Los Límites de Control es un bellísimo thriller onírico en el que se respira cine en estado puro. Su protagonista, un hombre de color que practica jujitsu o algo por el estilo, paseara por todo el metraje como un ser impasible que brillara por su ausencia de diálogos y por su falta de ínter actuación con los demás personajes del film. Su cara de planta es prácticamente imperturbable (creo que llegó a sonreír cuando un gitano comienza a zurrar su guitarra), y su aspecto rudo no cambiara ni un solo momento por mucho que le digan: “usted no habla español, ¿verdad?”.
En el amplio e internacional reparto de la película, nos encontramos con los españoles Luis Tosar y Oscar Jaenada, el méxicano Gael Garcia Bernal, la japonesa (que ya apareciera en Mistery Train) Yuoki Kudoh, la israelí Hiam Abbass, y los anglosajones William Hurt, Tilda Swinton, Bill Murray y Paz (Enter the Void) de la Huerta, que para disfrute del espectador/a, lo único que se llega a poner en el film es un impermeable transparente (¡válgame el señor!).

Creo que no existe un claro mensaje en estos limites del control, es más, pienso que es evidente que Jarmusch se divertía de lo lindo jugando con nuestra imaginación y conjugando secuencias de gran fuerza visual con la hipnotizante música del grupo japonés Boris. Puede que esta Los Límites del Control simplemente sea una perita en dulce para palilleros intelectuales, pero supone uno de los films más hermosos y estimulantes de su realizador.

Título original: The Limits of Control (USA/España/Japón, 2009)
Director: Jim Jarmusch
Guión: Jim Jarmusch.
Actores: Isaach De Bankolé, Paz de la Huerta, Luis Tosar…

domingo, 6 de septiembre de 2009

Doble Contratiempo (2001)

Siempre he sentido cierta admiración por Tom DiCillo, uno de los mejores directores independientes americanos y director de fotografía de los primeros films del eternamente indie Jim Jarmusch. En su opera prima, a la que llamó Johnny Suede, DiCillo contó con primerizo Bard Pitt y con Nick Cave, y les enfundó a cada un enorme tupé en la cabeza, para después realizar la que es para mi su mejor película, Vivir Rodando. Una joya rodada en color y blanco y negro, en la que nos adentra en el apasionado y turbulento mundo de los rodajes independientes. De su filmografía como director, cabría destacar Una Rubia Auténtica en la que aparecía una preciosa Elizabeth Berkley post-showgirls, y un año después, una pequeña película que a mi me parece un verdadero joyón, Doble contratiempo, en la que contaría una vez más con su actor fetiche Steve Buscemi.
En ella se nos cuenta la historia de Ray Pluto (Denis Leary), un detective que sufre un intenso dolor de espalda y no puede impedir el asesinato de seis personas que se ha producido, - metralleta en ristre -, en un Burguer de su ciudad. Desde ese momento, Pluto es visto por toda la sociedad como un policia cobarde que no supo defender a los ciudadanos, y es relegado de su cargo hasta que supere sus problemas de espalda. Así que decide asistir a la consulta de una hermosa fisioterapeuta (Elizabeth Hurley)...

Con esta sencilla premisa, el director de Box of Moonlight nos adentra en un sordido mundo lleno de violencia en el que los niños juegan a ser heroes empuñando pistolas o intentan asesinar a sus progenitores por un simple tatuaje. El humor negro siempre presente a lo largo del film, nos revelará también como dos aspirantes a directores de cine que quieren hacer una película de "tiros" lo más realista posible, acabarán descubriendo cual cruda y real puede llegar a ser la violencia que tanto anhelan en sus films.

Doble Contratiempo un film que no tuvo demasiada repercusión en su tiempo, supone bajo mi punto de vista una de las más acertadas y ácidas críticas a la sociedad americana, sirviendose de una historia rica en subtramas y que no duda en utilizar, en un tono algo paródico, el tan manido uso de la violencia en el cine, como fuegos de artificio.

Título original: Double Whammy (USA, 2001)
Director: Tom DiCillo
Guión: Tom DiCillo.
Actores: Denis Leary, Elizabeth Hurley, Luis Guzman...