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sábado, 26 de marzo de 2016
HIENA: EL INFIERNO DEL CRIMEN (2014)
Tras recibir el beneplácito de la crítica con Tony, su ópera prima – una cinta de exiguo presupuesto que giraba en torno a un turbio asesino en serie bastante peculiar -, Gerard Johnson se aúna con Setphen Woolley, productor habitual de Neil Jordan, y con Katherine Butler, productora de filmes tan estimulantes como Berberian Sound System, Turistas o Convicto, para dar forma a Hiena: el infierno del crimen, ganadora del premio a la Mejor Película en la Sección Oficial – Òrbita del Festival del Festival de Sitges del pasado 2014, en la que, al igual que hiciera en su debut, vuelve a valerse de la ciudad de Londres como marco en el que localizar su historia.
En esta ocasión la acción gira alrededor de un grupo de policías antinarcóticos de dudosa moral, y la espiral de violencia y traición en la que se ve atrapado Michael Logan (Peter Ferdinando), uno de sus integrantes. El tema, como podrán sospechar, no es ni de lejos algo novedoso. De hecho, pese a que dice que su principal fuente de inspiración ha sido Teniente Corrupto de Abel Ferrara, Johnson se desvía de la turbia y descarnada mirada del director neoyorquino (con los constantes desvaríos religiosos marca de la casa) para acercarse a terrenos más estilizados y modernos, adaptando su relato, tanto en el tono como en el discurso, a la trilogía Pusher de Nicolas Winding Refn.
Con el propósito de dotar de la máxima de veracidad posible a su relato, Johnson realiza un amplio recorrido por Londres regalándonos diversas postales de la capital inglesa. Tampoco duda en mostrarnos a los habitantes de esos bajos fondos londinenses, esas hienas a las que hace referencia el título, hasta en sus oscuros y violentas fechorías. Sin embargo, y pese al realismo que se le ha querido otorgar, Johnson no puede evitar traicionarse, echando mano de un montaje con atractivas cámaras lentas e hipnóticas melodías compuestas por Matt Johnson, para terminar haciendo lo que quizá es lo más recriminable: formular el mismo discurso amoral y planteando con su final abierto las idénticas preguntas que se hacían en la referida trilogía del director de Drive.
Sin embargo, y a pesar de que de algún modo ya te conoces este tipo de películas, Johnson sale del paso gracias a un plantel de actores en plena forma y al que es prácticamente imposible no creer. Desde un impresionante Peter Ferdinando (primo y actor fetiche del director, al que también hemos podido ver en 300, El origen de un imperio o A Field in England), a una camarilla de secundarios del todo brillante, entre los que se pude destacar a Stephen Graham (al que muchos recordarán por su papel de Tommy en Snatch, cerdos y diamantes), o un actor que a mí personalmente cada vez me gusta más como es Neil Maskell (visto en Kill List, Open Windows, o el remake inglés de Pusher).
En definitiva, no estamos para nada ante una obra fallida ni carente de interés. Hiena: el infierno del crimen juega hábilmente con su puesta en escena, y añade a su carácter semi documental algo del arrojo visual propio de cierto tipo de cine actual. Lo único que se echa de menos es un poco de personalidad, algo que con toda seguridad podrá solventar Gerard Johnson en sus futuros trabajos.
lunes, 3 de octubre de 2011
DRIVE (2011): EL HÉROE IMPERFECTO
Pocas veces ocurre que una película te atrape y no te suelte hasta el final. Y no se crean, que la película de hoy, dentro de su aparente simplez es bastante extraña. Dudo mucho que sea plato de buen gusto para cualquiera. Ryan Gosling interpreta aquí a un especialista de cine, un chaval normal y corriente que de vez en cuando realiza encargos. De hecho, nada más arrancar la película vemos uno de esos “encargos”: robar un almacén. Bueno, aclaremos las cosas, el personaje que encarna Goslign se encarga más bien de huir del lugar del robo junto a los cacos y escapar de la policía. Ryan Gosling, actual sex symbol y guaperas, encarna, palillo en boca, a uno de esos conductores anónimos de los setenta, como el que pudimos ver en “Carretera asfaltada en dos direcciones”, interpretado James Taylor. Su personaje bebe de esos héroes imperfectos como lo pudo ser el Kowalski de “Punto límite: cero” o el Vicinski de “60 segundos”. El conductor de “Drive” es un tipo encantador, un genio del volante capaz de burlar a la policía y poner su bólido a 200 millas por hora en un periquete… En “Drive”, no se crean, nuestro “conductor” será capaz de enamorar a la chica de la película y ser la figura paternal del hijo pequeño de ésta, mientras su padre está en prisión, pero ojo, también será capaz de actuar como un jodido psicópata y estallar violentamente contra cualquiera que se le ponga en su camino.
Creo que jamás había visto un personaje tan imperfecto y a la vez tan perfecto, tan extraño, tan misterioso, tan valeroso e incluso tan sosainas como el de esta película. Pero aún así, Ryan Gosling consigue que te lo creas, que te sientas próximo a él y que te dejes llevar por donde el te guíe (o, ya que estamos, te conduzca), ya sea por las calles de la ciudad, ya sea por un bonito paseo en familia o chocando contra otro vehiculo. “Drive”, del danés Nicolas Winding Ref, - director de otra joya hipnótica tan hermosa como violenta, “Bronson” -, supone desde ya una de las obras maestras de este año y una experiencia que nadie debería perderse. Winding Ref es capaz de todo, y cuando digo todo, es todo, así que no se dejen engañar por sus cámaras lentas, por su estilo inconfundible a ritmo de melodías compuestas por Cliff Martínez o rematadamente techno-pops (en la banda sonora de “Bronson”, sin ir más lejos, se podía escuchar algún tema de The Pet Shop Boys o New Order), pues a la más mínima te dará el cambiazo, jugará con tu mente, y nos joderá vivos. Odiado por muchos, venerado por otros tantos, el director de “Valhala Rising” ha conseguido, como he dicho, una pequeña pieza de arte con “Drive”. Un milagro en estos tiempos en los que todo está más visto que el TBO. Un trabajo excepcional en toda regla. Y es que, aunque el material de partida pueda ser un brillante en bruto, - ahí está el trabajo actoral de Ryan Gosling, Ron Perlman o Robert Brooks, por citar a unos pocos, la fotografía de Newton Thomas Sigel o el guión de Hossein Amini, basado en la novela homónima de James Sallis -, desde luego, gran parte del mérito se le podría atribuir a la particular visión que nos ha mostrado el bueno de Nicolas.
domingo, 8 de mayo de 2011
MUERTE DE UN QUINQUI (1975): EXPLÍCITA Y EFECTIVA SENCILLEZ
Uno de los guiones más efectivos que firmó Jacinto Molina fue el de Muerte de un quinqui, dirigida por León Klimovsky en 1975. En ella nos encontramos con la habitual manera de rodar del maestro Klimovsky, rápida y directa en la que no falta algún momento de lo más ridículo (sirva de ejemplo ese momento “danger” en el que Naschy está a punto de freírse al lado unos cables “pelaos”) y otros de lo más chabacanos (como ese momento “misógino” en el que Naschy pisotea la cara de una bella dama como si de una colilla se tratase). A pesar de ello y gracias, como ya he dicho antes, al sencillo pero muy efectivo guión de Naschy, Muerte de un quinqui es bajo mi punto de vista una de las mejores películas de la filmografía “no fantástica” del actor madrileño (no la mejor, por su puesto, que vendría a ser El huerto del francés). En ella nos encontramos a una esplendida Carmen Sevilla, Heinrich Starhemberg, Fernando Hilbeck y en uno de sus primeros papeles, Julia Saly (La Pocha). Pero ahora si me permiten, me gustaría exponer los puntos fuertes del libreto.
1.- Marcos (Paul Naschy) y sus compinches, realizan un atraco en una joyería. El golpe sale bien pero en su paso no pueden evitar algunas muertes. Aquí se deja entrever que Marcos no está muy fino de la cabeza y que es una persona violenta. Un mal bicho como piensan sus compañeros.
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| "Y ahora te piso toa la cara". |
2.- Marcos se queda con el botín que más tarde se tienen que repartir entre todos, y recibe la visita de su amante. Discuten y entonces esta lo llama “hijo de perra”, así con todas las letras y con un zoom bien pronunciado hacía su boca, para que no haya dudas (aunque leyéndole los labios me pareció que decía más bien “hijo de puta”). Es en este punto en el que descubrimos que a Marcos le ocurrió algo con su madre. Algo verdaderamente chungo porque ve como asesinan a su madre y se pone hecho una furia y se carga a su amante.
3.- Marcos huye con el botín traicionando de ese modo a sus compinches. Vemos la típica persecución con la policía y finalmente, después de esconder las joyas a buen recaudo, pide trabajo a una antigua amante (madre de su hijo). La mujer le ruega que se marche y Marcos va a parar a otra casa en la que necesitan un sirviente. Ricardo (Heinrich Starhemberg), padre de familia, minusválido e impotente, no ve con demasiados buenos ojos la llegada de Marcos, quizás porque no se fía de él, quizás por que se siente acomplejado, pero ante la continúa insistencia de su mujer Marta (Carmen Sevilla) y su hija Elena (Julia Saly), acepta que Marcos trabaje en la casa.
4.- Los compinches de Marcos se dan cuenta de que les ha traicionado y se ponen en su busca.
5.- Marcos comienza a realizar las tareas de la casa y no tarda mucho en confraternizar con Marta y su hija Elena (a ambas les tira la caña). El enfermo y acomplejado Ricardo no se fía de él y le advierte que es un gran tirador.
6.- Finalmente las sospechas de Ricardo se hacen realidad, Marcos se tira a su esposa y la hace sentir como una “mujer”. Elena lo descubre todo porque por orden de su padre los había espiado.
7.- Elena le replica a Marcos que se haya follado a su mamá, y no se le ocurre mejor cosa que decirle “¿te gustaría que tu madre fuera una fulana?”. Rápidamente los recuerdos truculentos de la muerte de la progenitora de Marcos le vuelven a la cabeza y en un acto de despecho, viola a Elena y esta, por increíble que parezca, termina enamorándose de él.
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| "Has roto la muñeca, hija" |
8.- Marta descubre que su hija Elena se ha acostado con Marcos en una de las metáforas más explícitas que se han dado en esto del cine, y Elena se enfrenta a su madre.
LA METÁFORA DE LA MUÑECA "ROTA":
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| "Tengo veintipico años pero me gustan las muñecas...". |
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| "Ala, ahora no y la rompo". |
9.- Ricardo descubre a Marcos y a su hija en actitud amorosa, ambos se enfrentan y Ricardo muere bajo los disparos de Marcos.
10.- Finalmente los compinches de Marcos descubren donde se encuentra y le hacen una emboscada. Aún así Marcos logra escapar no sin antes cargarse a algunos de sus antiguos compañeros. Cuando se dispone a huir de la casa victorioso, vuelve Marta y le implora que la lleve con él. Marcos, harto de ella, le dice que es una ramera, no por menos todavía está caliente el cadáver de su marido y no piensa en otra cosa que en volver junto a él. Así pues la ultraja y Elena, al ver aquello, dispara a Marcos dándole muerte. Al fin y al cabo, una madre es una madre y a él lo encontró en la calle.
Si quieren hacerse con ella, pasense por aquí.
jueves, 17 de febrero de 2011
1981: CINE NEGRO BARCELONÉS
En 1981 se estrenó El crack de José Luis Garci, con Alfredo Landa en el papel principal y haciéndolo igual de bien que en las comedias que le precedían. El cine negro español estaba de enhorabuena. Una película española con aroma a clásico y un guión perfecto, - con algún momento incluso que supone todo un puñetazo en el estómago al espectador -, se había estrenado en nuestras salas. Se acababa de estrenar una película que en un futuro llegaría incluso a influenciar a la famosísima Pulp Fiction de Tarantino. Pero lejos de Madrid, un realizador llamado Cayetano del Real adaptaría una de las mejores novelas españolas de toda la historia, El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza. La película se llamaría La cripta y estaría protagonizada por otro grande, José Sacristán, pero lejos de toparnos con los maniqueísmos típicos del cine negro convencional (que me encantan ojo), aquí en La cripta, nuestro protagonista-investigador era un tipo encerrado en un loquero que “contratan” a cambio de su libertad. El tipo es una especie de quinqui, de soplón, un canalla que se conoce a la perfección todos los recodos de la Barcelona marginal de las putas y los yonquis, y le es encomendada la misión de encontrar a la hija de una adinerada familia de la capital condal. La chica desapareció misteriosamente del reformatorio donde estaba recluida y, con tal de llevar el asunto con la máxima discreción, escogen a este personaje para tamaña búsqueda.
Nuestro investigador, al que ni si quiera se le da un nombre, sale del manicomio y lo primero que hace es visitar a un antiguo amor suyo para ver si esta sabe algo de la desaparición de la chica. Pero su “amor” no parece alegrarse demasiado al verle, y le pide que la deje en paz. Tiene “trabajo” y le está espantando a los clientes. Nuestro protagonista como comprobaremos, no es ningún Don Juan, ni un hombre lleno de valentía y coraje, es un loco al que han sacado de un centro psiquiátrico mientras jugaba al fútbol con los demás enfermos. Sus pintas por consiguiente dejan mucho que desear y por lo que se dice, huele a perros muertos. De hecho, durante gran parte de la película, nuestro detective busca impunemente una ducha donde poder acicalarse, así que con esas pintas de vagabundo lo tendrá realmente difícil para que sea tomado en serio (en un momento de la película, el buen hombre le pide la hora a un señor que camina por la calle y este, asustado, le da cinco mil pesetas y le ruega que no le mate). Por si fuera poco, también se verá envuelto en algún fregado sin quererlo, como cuando se hospeda en un hotel (tras haberlo pagado con el dinero robado de unas cuantas carteras), y se dispone a echarse un poco en la cama, irrumpe en la habitación una mujer en pelotas que le pide auxilio. Nuestro detective, estupefacto y sin saber a que viene todo aquello, descubre pocos segundos después al marido de esta, que también irrumpe en la habitación con un cuchillo en la mano. En un momento, nuestro protagonista se ve envuelto en una riña conyugal donde ha sido confundido por el amante. ¿Qué hacer en estos casos? Pues tirarse por la ventana y caer directamente en un container de la basura, un método de huida que empleará en más de una ocasión durante el film.
El “detective” tendrá que usar pues sus conocimientos como delincuente para sacar más de una conclusión que le ayude en la investigación. Por eso, no dudará en echarle algo de caballo al vigilante del reformatorio en una botella de vino para sacarle información, o hacerse pasar por un mensajero para colarse dentro de alguna casa. Nuestro (anti) héroe sabe cosas mejor que nadie, por eso es tan difícil que se la peguen. Además, y a pesar de sus pintas de pordiosero y de tener todas las características de un completo looser, conseguirá llevarse al catre a la bella damisela.
Sacristán, no recuerdo donde lo leí o escuché, dice que su papel en La cripta es uno de sus favoritos, y no es para menos, en la película es un perdedor nato, un chalado que a pesar de todo sabe mucho más de lo que uno pueda pensar al principio; un ser despreciable que sin embargo despierta mucha comicidad e incluso simpatía… Sacristán da rienda suelta a su bis cómica pero también dramática e interpreta aquí a un personaje que sin lugar a dudas podía haber dado mucho de sí en alguna continuación más. Sobretodo teniendo en cuenta que Eduardo Mendoza, - que trabajó a su vez en el guión de la película -, abordó a semejante personaje en dos novelas más, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras…
¿Qué hacen los productores de este país que no se ponen ya manos a la obra? Esto me recuerda otra pregunta. ¿Por qué Cayetano del Real no volvió a dirigir nada más y se pasó a TV3? ¿Por qué hubo (y hay) tantos directores de una sola película aquí en España? La cripta tiene algún pequeño fallo de planificación al principio, en alguna conversación que no está todo lo bien hilvanada que debiera, pero por lo demás, creo que está perfecta. El sonido es otro inconveniente, pero en este caso, no sé si es debido a la mala calidad de la edición del DVD que adquirí o es que hubo problemas realmente en este aspecto. En fin, supongo que todo el mundo tiene ya la respuesta del porque Del Real no volvió a dirigir otro largo (al menos que yo sepa)… Pero eso ya es otra historia. Así que, lo dicho, la película es francamente cojonuda y la recomiendo muy encarecidamente.
martes, 18 de enero de 2011
LA MEDIDA DE LA VENGANZA (2009): UNAS 44 PULGADAS
"Tú no sabes una mierda de ella. ¿Nunca se ha tirado un cuesco delante de ti, verdad? ¿Verdad? No, supongo que no. Eso no es romántico, eh... Sólo quieres el perfume de las nubes del amor. La parte mágica de todo. La puta mentira. Pues aprende una cosa principito: eso no es amor. El amor es sacrificio, es esfuerzo, el amor puede matar, el amor es ver lo que ella que quiere ver en la tele. Llevarle el periódico y el desayuno a la cama el domingo y preguntarle como se encuentra. ¿Estás bien Lyz? Y que si coges su almohada saber que ella puede enfadarse por ello. Pero tienes que aguantarte y apechugar porque ella es la reina y tú una abeja (...) Eso es amor, no es fácil. Nadie dijo que fuese fácil. Es un jodido trabajo. Pero, ¿sabes?, el amor puede ser grandioso".
Fabulosa, fabulosa... Todavía no salgo de mi asombro... Este fin de semana he visto La medida de la venganza, título español de 44 inch chest, cuyo guión viene firmado por los hacedores de una de las rarezas más estimulantes de los últimos años: Sexy Beast, con la que, aparte, comparte algunos de sus actores principales. En ella, el debutante Malcolm Venville, nos mete en una suerte de thriller en el que un grupo de matones va en busca del amante de la mujer de Colin para que este pueda vengarse. Una vez capturado, Colin, - un sobervio Ray Winstone -, con el corazón destrozado y preso de la furia se debatirá entre despellejar vivo al querido de su esposa o dejarlo libre. Entre tanto, su compañeros, unos geniales John Hurt, Ian McShane, Tom Wilkinson y Stephen Dillane, adornan con sus pensamientos, opiniones y vivencias el drama que vive el pobre Colin, llenando la película de momentos realmente inauditos y sin sentido (brillante el momento de Sansón y Dalila, en el que John Hurt se vale de la película de Cecil B. DeMille para crear un poco de tensión en el espectador. De hecho, los personajes apenas aportan nada a la trama. Nada de lo que cuentan resulta decisivo para el devenir de los acontecimientos. Lous Mellis y David Scinto, los guionistas de 44 inch chest, utilizan a estos personajes [un gay, un viejo machista, un solterón que vive con su madre y un tipo más jóven que los demás] de contrapunto a las emociones del atormentado Colin). Con un planteamiento teatral, (con apenas un único escenario), la película camina entre lo real (lo que ocurre en una habitación destartalada) y lo onírico (lo que le pasa al desquiciado Colin por la cabeza) de un modo apasionante, dando como resultado una de las películas más desconcertantes que uno pueda encontrar en los videoclubs, cosa que, por otro lado, me hace pensar que es una de las propuestas más valientes de los últimos años.
lunes, 22 de noviembre de 2010
SCOTT PILGRIM Y EL NEOCLASICISMO DE AFFLECK
Ayer mismo fui a ver Scott Pilgrim contra el Mundo de Edgar Wright y me pareció una de las películas más originales de los últimos años. Hay quién la compara con la nueva hornada de películas sobre (no) súper héroes como Kick-ass, Súper o Defendor, pero en realidad, Scott Pilgrim me pareció que estaba más cerca de una película que fue lapidada por la crítica y que para mí, supuso una gran sorpresa: Speed Racer de Andy y Lana Wachowsky, un torbellino de CGI y colorines, narrado de un modo fascinante y vertiginoso. Está claro que Wright no abusa del CGI hasta el punto de la película de los Wachowsky, pero desde luego la amalgama de rock, cómics, video juegos y animé que se ha apañado en esta película, y lo más importante, el modo como la cuenta, puede descolocar a más de uno tal cual lo hizo la incomprendida Speed Racer, y bueno, si me apuran, las excelentes Crank's (la secuela es para mear y no echar gota), o Gamer todas ellas de los gamberrotes Mark Neveldine y Brain Taylor.
Scott Pilgrim, ya de primeras, con ese logo de la Universal pixelizado y con esa música computerizada, intenta romper con los cánones clásicos establecidos para dar un salto enorme a la hora de contarnos la historia, más bien típica, de un nerd que luego resulta no serlo tanto, que para conseguir a la mujer de sus sueños se deberá enfrentar a sus (súper) ex. Es por ese motivo que Wright, mediante un fascinante montaje repleto de efectos especiales, nos mete onomatopeyas, barras de nivel de pis (que se irá vaciando conforme mea nuestro protagonista), vidas extras, así como voces que nos narran algunos pasajes como si de un cómic o un video juego se tratase, entre otras lindezas. Además, Michael Cera como Pilgrim y Kieran Culkin,- el hermano del otro Culkin -, haciendo de gay captador de heterosexuales confundidos, están graciosos de verdad. Y no me puedo olvidar del amor de Scott Pilgrim, Ramona Flowers, que está encarnada por Mary Elizabeth Winstead, actriz a la que ya habíamos visto en La Jungla 4.0 y Death Proof, y que en este caso, aunque al principio parezca una amorfa asexuada de estas frígidas y pálidas, tiene una escena en la que luce lencería fina que quita el hipo. Vamos, que Scott Pilgrim contra el mundo es una gozada, una obra maestra de cabo a rabo que levantará las iras de los más conservadores.Pero no todo va a ser post-modernismo friki o cine MTV, o como mierda se le quiera llamar. The Town, ciudad de ladrones, la segunda película de Ben Affleck como director, es un ejercicio de cine clásico de ese que tanto nos pone. Ya cuando vi su ópera prima, Adiós pequeña, adiós, Ben Affleck se me antojó como el digno sucesor de Clint Eastwood y no sólo por el empaque formal de sus obras. Affleck también nos muestra un héroe atípico en mitad de historias sórdidas, aunque en este caso, sus personajes son la contrapartida a los policías duros y sin escrúpulos que protagonizaba Eastwood al principio y mitad de su carrera (parece mentira como se ha reciclado este hombre).
En Adiós pequeña, adiós, Affleck se sirve de su propio hermano, Casey Affleck para recrear al poli bueno de barrio que conoce y se relaciona con las bajas esferas de la ciudad, en este caso Boston (ciudad que ha servido de marco a su vez para su segunda película, y como apunte, recordemos que las aventuras del inspector Harry Callahan, sin ir más lejos, se recreaban también en una ciudad específica, San Francisco), para encontrar a una niña desaparecida. En The Town, ciudad de ladrones es el mismísimo Ben Affleck quién se encarga del rol protagonista, aunque esta vez se trata de un ladrón de bancos, que tras enamorarse de la presidenta de una sucursal bancaria que ha robado, decidirá cambiar de vida y ser un hombre de bien.
Affleck es el tipo molón, el guay, el chico humilde de barrio que se compadrea con la peor calaña. Ben Affleck es en definitiva, un héroe más acorde a los tiempos que corren mientras que Eastwood, era precisamente el que acababa con ellos. Eastwood era el aniquilador que terminaba con la escoria de la ciudad. Por eso no es de extrañar que en The Town, veamos a John Ham haciendo las funciones de poli "malo" y cabeza cuadrada, una especie de "aniquilador" de nuestra época.
The Town me pareció fabulosa y no entiendo la gélida acogida que le han dado los críticos que, aunque no la hayan puesto de vuelta y media, la han tildado como “un trhiller más”, cuando en realidad es una de las mejores películas made in USA que podemos encontrar en la cartelera… Joder… ¿Tendrán que pasar años para que también sea reconocida la faceta de Affleck como director? Seguro que si.
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domingo, 22 de agosto de 2010
LOS 20 FINALES MÁS COJONUDOS DE LA HISTORIA DEL CINE (2). (Según Juan P. Rodriguez)
Después de haber realizado ese dichoso listado con los 20 finales más cojonudos de la historia del cine me he dado cuenta de que me he dejado bastantes películas en el tintero, así que con tal de subsanar mi error y con la promesa de no volver ha hacer ningún listado ni volumen más, les dejo esta segunda relación de finales cojonudos con el sentimiento de culpa a flor de piel y sabiendo que estoy destrozando las películas (y algunas de ellas auténticas obras maestras). Pueden ustedes cagarse en mis muelas si procede...
1.- La mujer del cuadro/The woman in the window (Fritz Lang, 1944). El gran Edward G. Robinson se sentirá fatalmente atraído por Joan Bennett, y entablarán una relación que desembocará en un asesinato "accidental". Durante toda la película el protagonista irá dando palos de ciego para ocultar su culpabilidad y evitar verse involucrado en el crimen que acaba de cometer, hasta que, inevitablemente, encuentra su ansiada salvación suicidándose. Pero por si esto no bastase, unos segundos después de su muerte nos es desvelado que el suicidio podría haberse evitado. Un final cojonudo, que sin embargo Lang vuelve a doblegar descubriéndonos que todo lo que ha pasado ha sido un sueño. ¡Master piece!
2.- Angustia/Breakdown (Alfred Hitchcock, 1955). Joseph Cotten interpreta a un hombre de negocios sin escrúpulos que despide a un empleado que, llorando, le implora que no lo haga. Cotten no parece conmoverse por las lágrimas y lo hecha cual perro sarnoso. Pero un día tiene un terrible accidente automovilístico que le impide moverse y articular palabra. Él “pobre” se queda atrapado en el coche y no consigue que nadie le ayude puesto que creen que ha muerto. Pero en el último momento se dan cuenta de que vive cuando, ante la imposibilidad de poder hacer nada, irrumpe a llorar. Las lágrimas que tanto odiaba al principio le han salvado de ser enterrado vivo. Uno de los primeros episodios de la mítica serie “Alfred Hitchcock presenta”. Cojonuda.
3.- El fotógrafo del pánico/Peeping Tom (Michael Powell, 1960). Carl Boehm interpreta a un desquiciado psicópata que asesina a sus víctimas mientras las filma. Al parecer su padre, un científico que estudiaba el miedo, le atormentaba cuando era niño, y claro, lógicamente acaba muy mal. Tan mal, que decide matarse a sí mismo mientras rueda su propia muerte. Una de esas joyas imprescindibles que todo buen amante del séptimo arte debería tener en su estantería.
4.- El extraño viaje (Fernando Fernán Gómez, 1964). Fernando (Carlos Larrañaga) quiere huir sea como sea del pueblo junto a su prometida y empezar así una nueva vida. Para ello decide ganarse los favores de una reprimida adinerada (Tota Alba) que tras ser asesinada accidentalmente por sus hermanos (Jesús Franco & Rafaela Aparicio), decide ayudarles escondiendo el cadáver en una de las tinajas de vino propiedad de la difunta, y de ese modo quedarse con el dinero de esta. Pero cuando a los viejos del pueblo se les acaba su preciada bebida descubrirán el cadáver de la infeliz, y por consiguiente descubrirán los planes de Fernando. Indiscutible obra maestra de nuestro cine patrio.
5.- El baile de los vampiros/The Fearless Vampire Killers (Roman Polanski, 1967). Jack MacGowran y Roman Polanski viajan hacia Transilvania motivados por unos extraños sucesos que podían estar provocados por lo que se intuye vampiros… Cuando llegan allí una hermosa joven encarnada por la malograda Sharon Tate es secuestrada y todos piensan que han sido los dichosos chupasangres. Así pues, deciden ir al castillo del conde von Krolock (Ferdy Mayne) en su busca. Una de las películas de más éxito de su director que no sólo fue famosa por la escena del baile sino por su final. Un final que se copió en algunas producciones de la época, en el que MacGowran y Polanski salvan finalmente a Tate, pero para sorpresa de todos esta resulta haberse convertido también en una vampira.
6.- Chacal/The Day of the Jackal (Fred Zinnemann, 1973). En esta película se cuenta el intento de asesinato del general Charles de Gaulle por un misterioso asesino a sueldo al que nadie ha visto y que se le conoce bajo el nombre en clave de Chacal. Al final logran terminar con Chacal (Edward Fox), pero para sorpresa de la policía, el tipo al que han enterrado no era el misterioso asesino. Entonces, ¿quién cojones era ese tío? Una obra maestra indiscutible realizada por Fred Zinnemann.
7.- La montaña sagrada (Alejandro Jodorowsky, 1973). Un alquimista que convierte zorullos en oro (Alejandro Jodorowsky), concentra a un grupo de personajes (todos ellos con nombres de planetas del sistema solar) y los lleva a la isla de Loto para encontrar la Montaña Sagrada, un lugar místico que les convertirá en Dioses... Al final cuando todo parece tocar a su fin, el jodido Jodorowsky corta la acción y nos dice en pocas palabras que nos dejemos de tonterias, que todo esto es una película. Un final tan alucinógeno como todo el resto de la película. Ver para creer.
8.- La invasión de los ultracuerpos/Invasion of the Body Snatchers (Philip Kaufman, 1978). Philip Kaufman realizó una inquietante revisión del clásico dirigido por Don Siegel en 1956, en el que unas vainas extraterrestres comienzan a suplantar la identidad de los seres humanos, convirtiendo a estos en una especie de zombies sin sentimientos. Al final, Brooke Adams deambulará por la ciudad haciéndose pasar por uno de “ellos”, pero es descubierta cuando piensa que Donald Sutherland también es normal y corriente.
9.- A la caza/Cruising (William Friedkin, 1980). Al Pacino se infiltra en el mundillo gay para desenmascarar a un asesino en serie cuya especialidad son los homosexuales. Pacino logra atrapar al homicida pero poco tiempo después se vuelve a cometer otro asesinato. Esta vez el culpable se mira en el espejo mientras se afeita: es Al Pacino que le ha encontrado el punto a esto de matar mariquitas. Una película que causó una gran polémica y que levantó las iras de la comunidad gay.
10.- El superviviente/The survivor (David Hemmings, 1981). Un avión se estrella a los pocos minutos de despegar y únicamente sobrevive el piloto. Angustiado decide investigar los hechos y descubre que él también había muerto en el accidente (otra cinta más que demuestra que ni El Sexto Sentido ni Los Otros eran tan originales). Una película de culto bastante desconocida y que pude ver hace años en el festival de Sitges.
11.- 1997: Rescate en Nueva York/Escape from New York (John Carpenter, 1981). Serpiente Plissken (Kurt Russell), un antiguo héroe de guerra, es obligado a rescatar al presidente de los USA (Donald Pleasance) que se encuentra en Nueva York, la prisión de máxima seguridad más grande del país. Además por si fuera poco, tiene que devolver una cinta con información de suma importancia para el país, pero cuando el presidente es rescatado por Plissken y la cinta devuelta al gobierno, todos se quedan atónitos cuando descubren que la cinta que les han entregado no contiene la información que necesitaban sino música ambiental. Si, Serpiente Plissken ya se ha encargado de destruirla. Una obra maestra del cine de acción y la ci-fi en la que intervienen Lee Van Cleef, Tom Atkins, Ernest Borgnine, Adrienne Barbeau, Harry Dean Stanton ¡e Isaac Hayes!
12.- Golgo 13: el profesional/Golgo 13 (Osamu Dezaki, 1983). Una obra maestra de la animación dirigida por Osamu Dezaki que adapta el excelente manga de Takao Saitô. En este filme de animación, un asesino a sueldo con el sobrenombre de Golgo 13 asesina al hijo de un importante empresario, así que este jura vengarse sea como sea del asalariado criminal. En un momento de la película la esposa de su difunto hijo le pregunta “¿por qué no buscas al verdadero culpable: el tipo que contrató a Golgo 13?”. La respuesta es muy sencilla, el hijo estaba harto del carácter autoritario de su todopoderoso padre y no estaba dispuesto a ser su sucesor, así que para darle una lección el mismo hijo contrató a Golgo 13 para que le matase.
13.- El vuelo del navegante/Flight of the Navigator (Randal Kleiser, 1986). Cuando uno tiene apenas 6 años y va por primera vez al videoclub de su barrio y alquila esta película, algo cambia inesperadamente en él. Esta producción de Walt Disney dirigida por Randal Kleiser (Colmillo Blanco, Cariño, he agrandado al niño), supuso para mi una experiencia inolvidable. La película cuenta la historia de David (Joey Cramer), un niño que se mete en el bosque y cae sin querer por un barranco. Cuando despierta se dirige a su casa y descubre que en ella ya no viven sus padres y que en realidad han pasado ¡ocho años desde que se cayó por el barranco! Ante tal suceso sobrenatural llevan al niño a la NASA y es puesto observación, pero David logra escapar con la ayuda de una enfermera buenorra (Sarah Jessica Parker) y se mete en una extraña nave espacial que le devuelve al pasado. Finalmente el niño despierta y uno cree que todo ha sido un sueño, pero de la bolsa de David aparece un pequeño extraterrestre que le indica que todo lo que ha sucedido ha sido real. Una maravillosa película que no se puede perder ningún niño (grande).
14.- Candyman (Bernard Rose, 1992). Si dices “Candyman” cinco veces frente al espejo se te aparecerá Tony Todd para hacerte la vida imposible. Esto es lo que le pasa a la Virginia Madsen, la guapa hermana de Michael Madsen, cuando se le ocurre hacer la prueba… Candyman, un hombre de color que fue acusado y ajusticiado violentamente por la violación de una mujer blanca, busca venganza y se le aparece a Helen inculpando a esta de una serie de brutales asesinatos. En el desenlace la pareja de Helen llora la muerte de esta y, sin querer, dirá su nombre cinco veces frente al espejo, entonces Helen regresa de entre los muertos y lo asesina inculpando del asesinato a la actual novia de este.
15.- En la boca del miedo/In the mouth of madness (John Carpenter, 1995). John Trent (Sam Neill) es contratado por una editorial para investigar el paradero de su escritor estrella, Sutter Cane (Jürgen Prochnow). Pronto descubrirá que existe algo más allá en los libros de Cane y que con ellos se desencadena una desorbitada cepa de locura y violencia en los lectores. En el final apocalíptico, Trent se ha vuelto loco del todo y descubrirá que él mismo es el protagonista de la película En la boca del miedo, una película basada en un libro de Sutter Cane.
16.- Carretera Perdida/Lost Highway (David Lynch, 1996). Un matrimonio compuesto por Bill Pullman y Patricia Arquette recibe videos anónimos en los que se ven ellos mismos. En uno de ellos Pullman descubre que ha asesinado a su esposa y es encarcelado. Lo que pasa después es una fuga de la prisión, pero no una cualquiera (si no nos ería una peli de David Lynch), Bill Pullman pasa a ser Balthazar Getty y Patricia Arquette pasa de ser morena a rubia, en un viaje en el tiempo que entremezcla el pasado y el presente y que para rizar más el rizo termina como empieza la película. Una de las mejores películas de David Lynch.
17.- Gozu/Gokudô kyôfu dai-gekijô: Gozu (Takashi Miike, 2003). Ozaki (Sho Aikawa) se ha vuelto medio loco: tan pronto se cree que un chucho está infiltrado en la yakuza, como que una indefensa abuela les está persiguiendo con su destartalado coche. Por lo que Minami (Hideki Sone), su protegido, es el encargado de mentirle diciéndole que tienen que ir a Nagoya a un viaje de negocios, cuando en realidad él mismo tiene que deshacerse de él. Pronto Minami se encuentra en un claro dilema, ya que tiene una estrecha y fraternal relación con su jefe y los remordimientos les atormentan. ¿Qué debe hacer, le mata o no le mata? Pero misteriosamente y sin ninguna explicación aparente, Ozaki desaparece de la faz de la tierra y se convierte en ¡una chica (Kimika Yoshino)! Una película divertidísima y extraña que nos desvela a Ozaki-mujer pariendo al Ozaki-hombre como conclusión (con tintes homosexuales) final.
18.- A dirty carnaval/Biyeolhan geori (Ha Yu, 2006). Extraordinaria película en la que dos antiguos compañeros de clase se vuelven a encontrar tras varios años. Uno es un gángster y el otro es un director de cine en busca de una historia para su próxima película, así que el primero le sirve de inspiración y le aconseja a la hora de hacer una buena y realista película de gángsters. Lo malo es que este le cuenta un asunto muy turbio que para nada se puede sacar a la luz y su colega no duda en ponerlo en la película creándole serios problemas. Y es que cuando sus jefes se dan cuenta de que han puesto un suceso real en la película que les puede involucrar, le ordenan que acaben con su amigo. Así que cuando el gángster se dispone a acabar con su colega cineasta, le tienden una trampa resultando ser él mismo el objetivo. El realizador finalmente se convierte en un aliado de la mafia y el capo le utiliza para que este adapte a la gran pantalla algunos pasajes de su vida (como por ejemplo, sus amoríos).
19.- Surveillance (Jennifer Lynch, 2008). Dos agentes del FBI (Bill Pullman & Julia Ormond) se disponen a hacer una serie de preguntas a los testigos presenciales de unos crímenes brutales que se han cometido en una de las carreteras estatales, con tal de esclarecer los hechos. En el cenit de la película se nos será desvelado que los mismos agentes del FBI eran en realidad los despiadados asesinos y como una niña les descubre por sus gestos. Una auténtica maravilla dirigida por Jennifer Chambers Lynch, hija de David Lynch, que con esta su segunda película da muestras de un pulso envidiable a la hora de recrear escenas de una violencia extrema. No se la pierdan.
20.- A serbian film/Srpski film (Srdjan Spasojevic, 2010). Un antiguo actor porno es drogado con viagra para toros y es obligado a fornicar brutalmente a cualquiera que le pongan delante. Tal es falta de control que incluso llegará a matar brutalmente a una joven mientras ruedan lo que parece ser una snuff movie de arte y ensayo. Al final del film descubriremos que, sin que él sea consciente de ello, ha violado a su propio hijo de apenas 10 años. Una película muy dura y muy violenta no apta para corazones sensibles.
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