jueves, 16 de febrero de 2017

REVENGE OFTHE ALLIGATOR LADIES: ESTO NO ES UNA PELÍCULA ES UNA CAJA DE HERRAMIENTAS.


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Si no recuerdo mal, en mi artículo sobre la publicación en DVD de Al Pereira vs. The Alligator Ladies acababa diciendo algo así como que, en aquella ocasión, no estábamos ante una película sino ante un material que pasaba por ser -o por poder ser- aquello que el tito Jess habría deseado ver justo en el momento anterior de su paso al otro lado. Y sí, ha pasado un tiempo pero lo mantengo.
En esta ocasión, con ese paso ya consumado y presente en la mente de todos los actores de este artilugio que en ningún caso es una película, que en ningún caso cuenta una historia y que es, por encima de todo, un compromiso que había que cumplir, más que definir el metraje acumulado como una no película preferiría definir este artilugio como un contenedor, una caja de herramientas no exento de interés. Ya conoceréis la historia -y si no, os la cuenta encantado Antonio Mayans hasta que os quede bien claro cuantas veces os haga falta- de que la productora había firmado dos películas con Franco y Mayans y que al bueno de Jesús no se le ocurrió otra cosa que morirse cuando apenas había finalizado la primera.
¿Y ante esto qué se hace? ¿Se tira del metraje que tenía medio preparado Jesús Franco, que ya se estiró para cerrar la primera, y se le trata de dotar a la segunda entrega de una cierta “coherencia argumental” aunque te quede una entrega corta de “culitos in the night” de menos de cincuenta minutos a ver si cuela?, ¿Se hace una “ensalada” con esto y con aquello que se tenga a mano y que más o menos pueda tener alguna relación con el universo del eterno cineasta hasta que dé el metraje para poder llamarlo segunda entrega, aprovechando el buqué que dejó el A ritmo de Jess de Naxo Fiol que parece que gustó?, ¿Se añade también y a capón una historieta que sirva de “hilo conductor”, sin principio y sin final, respetando las tetas, los “culitos” y los “coñetes” de Jesús para que al espectador le quede ese sabor a Jess en la boca? ¿O se tira por la calle del medio, se envasa el DVD con todo lo anterior más el material extra, más los cortos -otra vez importantes los cortos-, más presentaciones y una suerte de descartes que no son tales para que en total se supere, una vez más, el metraje de la propia película y a partir de ahí hacemos un relato?

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Pues ante las evidentes diferencias de criterio de todos los responsables, me quedo con la idea de que triunfo lo último, de ahí lo de definir este imprescindible DVD como una caja de herramientas. Sí, has leído bien, imprescindible. El que ame la obra de Jess Franco debe, necesariamente, hacerse con una copia y, si por su mente ha pasado alguna vez dedicarse al cine, no sólo es obligatorio hacerse con una copia sino que debería estar penado que no la tenga ya.

Instrucciones de uso.

Como punto de partida y dado que, como hemos dicho, esto se trata de la segunda entrega de una historia, antes de aventurarnos en el interior de este espacioso contenedor, debemos recordar que el relato de lo que en su capa más accesible se nos quiso contar en Al Pereira vs. The Alligator Ladies fue que Al Pereira, el anteriormente conocido como seductor y pendenciero detective, reconvertido ya en su senectud en un carca ultracatólico, pacato y moralista, recibió el ataque de las libidinosas, pecadoras y descaradas Alligator Ladies, enviadas por el doctor Fu-Manchú, con la intención de que Pereira volviese a su vida de libertinaje, muriendo así con las botas puestas y la bragueta abierta.
Con estos antecedentes y ante la complejidad de las herramientas contenidas en este baúl necesitamos unas instrucciones para darle un buen uso a este DVD, estas son las mías.
  1. Sombras nada más.
 Mi primera recomendación tras desprecintar el DVD es que veas Revenge of Alligator Ladies: The Jess Franco Cut presente en los extras. Es la pieza que cierra el círculo de las Alligator Ladies de una manera más coherente y es también lo más puramente Jess Franco que hay en todo el DVD.
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En los cuarenta y ocho minutos de metraje, que empiezan con el abuelo cantando un bolero “rancheril” para el recuerdo, podrás ver precisamente las “sombras, nada más” de lo que ya nos queda, por desgracia, de inédito de nuestro cineasta más universal y en ellos están lo eterno de su legado. Están sus fetiches, sus fijaciones, sus tabúes rotos, el salvajismo animal del eterno femenino, la viciosa violencia de su deseo sexual, su vouyerismo culposo por herencia juedeocristiana, la burla a la misma como desesperada respuesta… todo con lo que en último término se deleitaba y castigaba feliz el director, no sólo como cineasta sino como ser humano, si es que había ya alguna diferencia entre ambos a esas alturas. Está la jam session de jazz, el expresionismo, la deconstrucción narrativa y el acto creador libérrimo y hedonista cuando no directamente onanista de desvestir los cuerpos de hasta tres mujeres, de deleitarse en su contemplación, de arrebatarse y regocijarse en ello, y de quedarse allí, a vivir, a morirse de gusto y de remordimiento gozoso.
Tres cuerpos, tres, que se contonean ante la cámara y la seducen cuando no la fuerzan a tener sexo con ellas, a la que muestran su anatomía en planos tan explícitos que son capaces ora de encender el deseo de las propias protagonistas -hay enrojecimientos cutáneos, extremidades tensionadas, respiraciones involuntarias, gestos reprimidos y erecciones aureolares que no dejan lugar a la duda-, ora de vaciar de toda connotación sexual, morbosa o erótica los primerísimos planos bulbares de los hermosos y, como siempre, hiperrealistas cuerpos de estas tres actrices cuyos extractos anatómicos quedarán grabados en tu córtex con mucho más detalle y mucha mayor familiaridad que cualquier otro extracto perteneciente; ya sea a tu actriz porno favorita; ya al cuerpo que más hayas frecuentado no años, sino toda una vida; ya a tu propio cuerpo, siempre presente y en primerísimo plano, en tu cuarto de baño, tal es el detalle y el tiempo de exposición hipnótica.
Está también el Al Pereira transfigurado en ese carcamal moralista que, aunque insulta a las comprometedoras jovencitas, reconoce -o se fuerza a reconocer- que sigue siendo un viejo verde al que le gusta “lo que nos gusta a todos” los que nos gustan las mujeres, por más que las maliciosas ladies le tachen de poco hombre y de preferir a los homosexuales que tanto frecuenta.
Y están por último las sombras, nada más, de lo que debió quedar en la retina del cineasta al morir y que se va desvaneciendo, descomponiendo, desapareciendo…
  1. Una negación del intelectualismo.
Un segundo paso que bien puedes tomar como una segunda forma de acometer el DVD es ver directamente la película. Bueno, la no-película de Jess Franco, no completada por Antonio Mayans, no interpretada por…, etc, etc, como se recoge en los títulos finales de la cinta, que no es tampoco una cinta. Ya volveremos a eso, si acaso.
Si viste la primera, te compras ahora el DVD y lo primero que haces es ponerte la peli, a engaños no te llames tampoco, compañero, que de sobra sabes que no iba a ser la última de Marvel. Aun así el ejercicio es duro. No es el “¡vamos a morir todos!” que grita el exaltado graciosete de la presentación en Cotxeres de Sants -que es al único que se le medio entiende lo que dice, por cierto- pero el impacto es duro. Y es más duro aún si nada sabes de cómo se gestó la cosa, del compromiso adquirido y si no conoces ni de oídas al tal Antonio Mayans.
Ignoro cómo sería el de hace veinte, treinta o cuarenta años -tienes una ocasión maravillosa para hacerte una idea ficticia en el corto AKA Robert Foster presente en el DVD-, si disimulaba más o aguantaba más la pose, pero al Antonio de ahora le pasa un poco lo que al detective Al Pereira: se ha hecho mayor y le da ya igual todo. Es el pragmatismo grosero personificado.
Precisamente por eso, si en algo valoras mi opinión, antes o después de ver la película, ponte la versión comentada por Antonio Mayans. Es oro puro. Y lo es no tanto por lo que cuenta ni por cómo lo cuenta -que ni siquiera está preparado y vaya si se le nota-, sino por lo que subyace detrás de todo ello: la desmitificación del cine como forma de arte -es memorable la normalidad con la que nos explica Casablanca– y la constatación de su idea del antiintelectualismo de todo el cine de Jess. De todo su cine, ojo. Y si me apuras de todo el cine en general.

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Amigo gafapasta, erudito en la materia, si estás ahí, manifiéstate que me preocupa que te haya dado un síncope. Esto no lo digo yo, lo dice Antonio. Si me preguntas mi opinión, creo que Antonio se leyó hasta ser capaz de recitarlo el libro de estilo de Jesús Franco, sí, pero por el lado que no era. Algo que explica cuanto afirmo es que Antonio Mayans en esto del cine se tiene, ante todo, por un jefe de producción, “el de los bocadillos” según su propia definición, por muchas películas que haya firmado como actor e incluso, ya de últimas, como director. Su figura resulta tan necesaria para entender a Jess como lo era Sancho para el Quijote. Y liberado de la presencia viva del mito, lo que sale por esa boquita, insisto, es oro puro. Su verdad. Se le olvida muy a menudo que Sancho no era el único que conocía bien al hidalgo de la triste figura, pero en esto del arte, desde el postmodernismo, tan válida es su interpretación como la de cualquiera y él estuvo allí mucho tiempo, y tú y yo, amigo mío, no.
Cierto es que, volviendo a la película y aún teniendo lo que cuenta Mayans muy presente, estoy convencido de que si este mismo proyecto trampa le pilla a Don Antonio con veinte años menos, las cuatro ideas apenas esbozadas y nunca desarrolladas que aporta a la entrega habrían llegado a funcionar. Tan cierto como que se ve en ella una desgana y una incapacidad de entendimiento con los que le colaboran que duele ver porque, aun con todo, podría haber quedado un trabajo más digno aunque poco o nada tuviese que ver ya con una película de Jess. Como si de uno de aquellos VHS que nos colaban en los videoclubs por películas de Bruce Lee se tratase -en las que, con suerte, aparecía en dos o tres segundos del metraje, robados de otras películas o recuperados de algún descarte- y que, a pesar de todo, nos acabábamos tragando.
Sí es cierto, por ejemplo, que el sonido de la parte documental del homenaje a Jess Franco en Berlín, incrustada con calzador en la cinta, no es que duela, es que ofende. El resto, sin embargo, no duele y mucho menos ofende, se lamenta que no se haya querido desarrollar. La trama en la que Mayans juega con el supuesto conflicto familiar que le genera seguir haciendo películas “marranas” con el abuelo Franco -con el que llega a “enfadarse”-, el gañán aunque simpático cambio de acera de Al Pereira con Víctor Olid primero y en los locales nocturnos coruñeses después que tampoco se desarrolla, ese momento fantástico en el que pierde la cabeza, con los turcos disfrazados y la búsqueda fallida del último capricho del mito de fondo, en el que consciente de su paranoia no acierta a saber quién es el objeto de la misma, si lo es su personaje, su alter ego como actor, Robert Foster, o él mismo en su rol de director, ese reírse del metacine, de la trascendencia artística del cine sobre la vida y de la vida sobre el arte, son elementos de un cine de guerrilla que ambos, tanto Jess como Antonio, habrían sido capaces de reivindicar de haberse atrevido a apostar por ello. El resultado final que queda es el de que se pudo haber cerrado mejor con apenas un poco más de voluntad.
  1. Make yourself.
 Y así llegamos al tercer recorrido propuesto. Recopilemos: En esta suerte de baúl mágico tenemos el recuerdo del antecedente de la primera entrega, tenemos el material de puro Jess en el “Jess Franco cut”, tenemos lo aportado tanto en obra como en palabra por Antonio Mayans, y tenemos incluso un material  denominado “Escenas con montaje alternativo” dentro de los extras de lo rodado por Mayans. Tomemos esto como materia prima.
A mayores, tenemos una reivindicación del cine como oficio de artesanos, del cine como elemento de guerrillla, del cine como oficio desprovisto de toda trascendencia artística o intelectual, como acto lúdico y de libertad vital. Conceptos todos puestos en valor tanto en la figura de Mayans, como en la de Mona Proust -o Monserrat Prous Segura, como prefiráis- presente en el corto de Javier Pueyo Diario íntimo de una actriz, como de manera más especial aún y significativa en la de los creadores y participantes de los otros tres cortos recogidos en este maravilloso contenedor lleno de compartimentos secretos.

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La alegría y la necesidad de hacer cine, de expresar algo, lo que sea, de comunicarlo y transmitirlo sin esperar nada a cambio, están presentes de la manera más notable en el terrorífico e interesante Reptilarium de Joan Vall, en esa infamia bizarra de Víctor Olid que él llama Jarjacha contra Pistachu y en la Susi del colectivo Troncho-Cinéma, segunda entrega de su trilogía de cortos de mujeres sin mujeres. Tomemos esto como coartada.
Si te haces con el DVD y has leído hasta aquí es que tienes el gusanillo del cine dentro y no sólo como espectador sino como parte activa del proceso. Mi propuesta final es la siguiente: a estas alturas ya sabes qué aspecto habría tenido Revenge of the Alligator ladies en tu cabeza. Tienes la materia prima, tienes la coartada y, como dice el bueno de Mayans “con esto del vídeo todo son ventajas”, tienes las herramientas: Háztela tú mismo.

Ángel Chatarra

PD: Nada le habría honrado más al tito Jess.

sábado, 4 de febrero de 2017

EL LAGO DE SATÁN Y DIFUMINADO EN DVD DE LA MANO DE VIAL OF DELITATESSENS

Desde el pasado 25 de enero Vial of Delicatessens ha lanzado cuatro nuevos títulos en DVD: un pequeño clásico del terror europeo y tres propuestas que nos acercan, cada una a su manera, al panorama actual del underground estatal.
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Comencemos el repaso por estos lanzamientos con El lago de Satán, película que supusiera la ópera prima del hoy considerado director de culto Michael Reeves y que cuenta con el protagonismo de la que era la musa del cine de terror del momento, Barbara Steele. Siguiendo los cánones de los papeles que le dieran fama dentro de la escuela de horror italiana a raíz de la fundacional La máscara del demonio, Steele da vida a Verónica, una atractiva y recién casada chica inglesa que no sino la rencarnación de Vardella, una fiera bruja ajusticiada por los aldeanos de Transilvania en el siglo XVIII, Frente al estilo gótico imperante en el cine de terror gótico europeo de la época, Reeves añade a esta historia de brujería y posesiones unas patentes dosis de erotismo, comedia y elementos propios de la serie B americana que han convertido a El lago de Satán un título de culto entre los aficionados al fantástico europeo de la época. La edición de Vial of Delicatessens ofrece la película en su aspect ratio original de 2.35:1 con mejora anamórfica, audios en castellano e inglés, y subtítulos en castellano. Los extras se componen del tráiler de El lago de Satán así como de otros títulos.
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Otro lanzamiento destacado es el de Nunca he estado en Poughkeepsie, la primera película del crítico y director del Festival de Sitges Ángel Sala, realizada bajo el manifiesto #littlesecretfilm. Plagada de referencias a los autores más importantes del cine contemporáneo, se trata de inquietante e inclasificable incursión en los fantasmas de nuestro tiempo dividida en tres actos sobre un acontecimiento pasado o futuro que afecta a la vida de Dick Tremaine. La imposibilidad de reencontrarse con la esquiva Sharon es el punto de partida de esta narración sin  ataduras acerca  de una ruptura sentimental que algunas voces han querido comparar con el David Lynch de Inland Empire. La presente edición se acompaña de abundante material extra, como imágenes del rodaje, una entrevista al director o la home movie de los años 30 Franklin D. Roosevelt en Poughkeepsie.
Tanto El lago de Satán como Nunca he estado en Poughkeepsie aparecen en DVD prensado y tienen un PVP unitario de 11,99 €, con gastos de envío incluidos si pide a través de la web del sello, estando también a la venta en grandes superficies y tiendas especializadas. Los otros dos lanzamientos, en cambio, se encuadran a la línea de ediciones de Vial of Delicatessens limitadas a cien copias y de venta exclusiva en la web del sello a un precio de 5,99 € más gastos de envío.
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Por un lado tenemos el film independiente presentado en el Festival de Sitges de 2014 Difuminado, rodado en blanco y negro y sin diálogos. En él, nuestro buen amigo Pere Koniec evoca la fascinación del automóvil como obra de arte, creando una película de misteriosa trama y extrañísimo reparto. Además de Difuminado, la edición también incluye el mediometraje de Pere Policromía, igualmente seleccionado en el Festival de Sitges en 2010, completándose con abundante material extra de ambos títulos, entre los que destaca una entrevista con su director.
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El otro título en cuestión es Daïmôn, incursión en el terreno del found footage de todo un veterano del fandom patrio como es el incombustible Javier Perea. El viaje de un grupo de amigos a un pintoresco lugar situado en plena naturaleza es el punto de partida que utiliza el alma mater de Imagen Death para esta cinta bautizada con un término que en ciertas culturas y tradiciones ancestrales se utiliza para referirse a diferentes realidades que comparten los rasgos fundamentales de  lo que se denominan ángeles y demonios. Al igual que en el caso de Difuminado, la edición de Daïmôn incluye numerosos contenidos extras, en forma de tráiler, Making of y varios videoclips musicales.

Más información y contacto en: http://vialofdelicatessens.blogspot.com y vialofdelicatessens@hotmail.com

jueves, 2 de febrero de 2017

MÚLTIPLE (SPLIT, M. NIGHT SHYAMALAN, 2016) ****






Antes de empezar debo avisar de que este texto contiene SPOILERS y que (quizás lo más importante) me encanta el cine que hace el Sr. Shyamalan. Vale, que no me gusta toda su filmografía por igual, pero creo que el director de El sexto sentido no ha hecho jamás una película fallida. Al menos de momento, claro. Una vez aclarado esto vayamos con Múltiple. Quizás estemos ante uno de los títulos más complejos de la carrera de su director, sobre todo porque Múltiple es un ejercicio cinematográfico más complejo de lo que parece porque descoloca y aturde a los conocedores de la obra del realizador de origen indio, y los obliga a un segundo visionado. Muchos espectadores comenzamos a ver la película esperando que el truco, el giro, el puto twist haga acto de presencia y vemos como se agotan los minutos de metraje sin que éste haga acto de presencia. Ni siquiera vemos ninguna catarsis en sus personajes, algo con lo que siempre finalizan las cintas del bueno de Shyamalan. Casey (Anya Taylor-Joy) –atención con esta magnífica actriz a la que ya pudimos ver en La Bruja, una contundente cinta de terror- consigue evitar salvarse de “la bestia” pero ésta le lanza un enigmático mensaje antes de partir: “regodéate por ser una persona pura”. La pureza, según el personaje esquizofrénico que interpreta soberbiamente James McAvoy, se consigue por haber tenido una infancia traumática (abusos incluidos). Su trastorno esquizoide hace que sus múltiples personalidades también influyan en su propio metabolismo. De ese modo, cuando por ejemplo adquiere la personalidad de un niño se vuelve tan vulnerable y su fuerza disminuye, y cuando finalmente adquiere la de “la bestia” su poder aumenta considerablemente. En este aspecto también influye la Dra. Karen Fletcher (Betty Buckley) que ve como sus estudios acerca de la personalidad múltiple se le escapa de las manos y su paciente más asombroso se vuelve terriblemente peligroso. Pero llegados al final -con “la bestia” herida pero no muerta, Casey a punto de volver con su tío y sin denunciar a la policía los abusos sufridos, o la aparición especial de David Dunn (Bruce Willis), protagonista de El protegido, una de las películas más celebradas de Shyamalan-, la pregunta es inevitable: ¿y ahora qué? M. Night Shyamalan parece haber creado una trama inconclusa que te lanza varias preguntas y te deja varias pistas para que tú, en tu cabeza, crees el final más espectacular de toda su carrera. No obstante, parece ser que sí, que Shyamalan tiene pensado una secuela de Múltiple aunque, aclara, que todavía no hay nada seguro y que puede ser que se quede en el limbo. Esperemos que no y que veamos una tercera incursión en el universo de El protegido. Lo que sí es seguro es que, de hacerse, seguro que Shyamalan no tirará por el camino fácil y que a nosotros, los espectadores, nos volverá a pedir que pongamos de nuestra parte.


sábado, 21 de enero de 2017

La tercera edición del Sant Cugat Fantastic se adelanta a junio


La tercera edición del Festival Sant Cugat Fantástico ya calienta motores y llegará un mes antes de lo habitual. El festival tendrá lugar del jueves 15 al domingo 18 de junio de 2017 en los cines Cinesa Sant Cugat con actividades en el entorno del Teatre-Auditori.
Otra de las novedades de este año es el homenaje que el festival quiere hacer al cine de animación. Según explica el codirector del certamen, Joan Ramon Armadàs, uno de los motivos es “hacer patente la aportación de los dibujos animados al género fantástico en un año en que se celebra el ochenta aniversario del primer film animado en color”. Armadàs también subraya que actualmente este subgénero es uno de los que más público y dinero mueve en los cines de todo el mundo. “Prueba de ello es que entre las cinco películas más taquilleras del año 2016 hay tres producciones animadas (Buscando a Dory, Zootropolis y Mascotas) y otra es la calidad y la innovación de cintas asiáticas muy recientes como Seoul Station (Corea del Sur), Your name (Japón) o Monster Hunt (China).
Pero que nadie interprete que el homenaje al cine de animación hará más descafeinada la próxima edición del Sant Cugat Fantàstic. En este sentido, Marc Carreté, codirector del festival, garantiza que la programación no será precisamente un juego de niños. “El grueso de los films a competición seguirá estando formado por algunas de las últimas perlas del cine indie de terror a nivel internacional”.
Durante lo que queda de año y principios del que viene la organización trabajará en la programación de películas, cortos y actividades del festival de la cual se podrá saber algo más pasadas las vacaciones de Navidad.

Más información: http://www.santcugatfantastic.cat/

domingo, 1 de enero de 2017

Claudio Fragasso será premiado con el Premio Jesús Franco en la próxima CutreCon


Claudio Fragasso, figura imprescindible del fantaterror italiano y responsable del título de culto Troll 2, recogerá el Premio Jess Franco en la sexta edición de CutreCon, dentro de una ceremonia que tendrá lugar el jueves 26 de enero de 2017 a las 21:00 horas en el Cine de la Prensa (C/ Gran Vía, 46) de Madrid y donde se proyectarán dos de sus películas más emblemáticas.
Troll 2 (1990) está considerada por gran parte de la crítica como “la mejor peor película” de la historia. Esto se debe a que, a pesar de ser un filme fallido a todos los niveles, su pésimo acabado invita a la carcajada. Así lo comprueban los miles de espectadores estadounidenses que cada año se acercan a las proyecciones que aún se siguen haciendo del filme, más de dos décadas después de su estreno. Un fenómeno de tal calibre que cuenta con su propio documental, titulado Best Worst Movie (2009). Igualmente, muchas de sus escenas y fotogramas se han convertidos en clásicos “memes” que miles de internautas usan a diario.
CutreCon VI no desaprovechará la oportunidad de proyectar en pantalla grande semejante clásico de la serie B/Z y por eso Troll 2 podrá verse el mismo día 26 de enero junto a otro título dirigido por Claudio Fragasso y aún por confirmar, el cual también se halla entre sus películas más célebres.
“Fragasso es una leyenda del cine exploitation italiano, un cineasta que ha proporcionado grandes dosis de diversión con sus desvergonzadas y demenciales obras, como la secuela apócrifa de Terminator, donde ejerció como guionista, o Robowar, el remake ilegítimo de Depredador, entre otros muchos filmes”, celebra Carlos Palencia, director del festival, quien considera al realizador italiano el candidato “perfecto” para recoger el galardón.

Colaborador habitual del ya fallecido Bruno Mattei, el cineasta Claudio Fragasso ha ejercido sus labores de dirección en una enorme cantidad de filmes que le han convertido en todo un mito de la serie B/Z. Entre ellos destacan, además de la ya citada Troll 2, otros alocados largometrajes como Monster Dog (1984) -protagonizado por Alice Cooper y Victoria Vera-, After Death (1989), además de haber intervenido en compañía de Mattei como guionista y/o corealizador no acreditado en Apocalipsis caníbal (1981), Año 225 después del holocausto (1984), Strike Commando (1987), Zombi 3 (1988), o Los siete gladiariores (1983), entre otras. Actualmente goza de gran popularidad y prestigio entre la crítica en su país natal, debido a su trabajo en cintas tan aclamadas como Camino sin retorno (1995).
Por otra parte, el programa televisivo #CINEBASURA de MOVISTAR Xtra, donde son despellejadas sin piedad y en tono de humor algunas de las peores películas de todos los tiempos, regresará por cuarta ocasión a CutreCon. Lo hará, concretamente, el viernes 27 de enero a las 20:30 horas. Esta vez el programa volverá en un renovado e innovador formato, el cual supondrá toda una revolución para los fans, y del que aún no se pueden desvelar todos los detalles.
Como viene siendo tradición, la emisión de #CINEBASURA volverá a llevarse a cabo en directo desde el Auditorio del Centro Cultural Casa del Reloj (Paseo de la Chopera, 6-10) de Madrid. El evento será gratuito hasta completar aforo y, aquellos que no puedan acudir físicamente, podrán verlo en sus casas, ya sea a través del canal MOVISTAR Xtra o por Internet, en la dirección: www.movistarplus.es/cinebasura.

Además, la película escogida para esta nueva entrega del programa es House of the Dead del director alemán Uwe Boll, cineasta maldito con el que Carlos Palencia, director del festival, se enfrentó hace diez años en un mediático combate de boxeo en Estepona. Además, Boll ha anunciado este 2016 su retirada definitiva del mundo del cine, por lo esta nueva entrega de #CINEBASURA también servirá de homenaje al realizador.
Paco Fox y Carlos Palencia, presentadores del programa, comentarán en directo la película con la ayuda del exitoso youtuber Zorman, quien también se encargará de improvisar chistes durante toda la emisión. Zorman es uno de los youtubers más célebres del panorama español. Con casi un millón de seguidores en su canal de Youtube, este artista sevillano ha subido cientos de vídeos donde parodia películas, modas y tribus urbanas, mediante canciones y absurdos videoclips. Suya es la pieza ‘Yo soy cani’, la cual acumula más de dieciocho millones de visionados.
Más información: http://cutrecon.com

jueves, 22 de diciembre de 2016

"CineBasra: La peli" inaugurará la sexta edición de CutreCon

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Cine Basura: La peli, la primera comedia española que homenajea al cine de serie Z en particular y al cine cutre en general, será la cinta encargada de abrir la sexta edición de CutreCon, el Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid. La sesión, que tendrá lugar en el céntrico Cine de la Prensa el miércoles 25 de enero a las 22:00 horas, contará con la presencia del equipo artístico y técnico de la cinta – donde destacan el humorista Agustín Jiménez o la pornstar española Amarna Miller – y tendrá como “padrino” al popular youtuber Zorman, quien ha compuesto una canción para la película.
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¿Qué ocurriría si de repente el mundo fuera invadido por los clichés de las películas malas? ¿Si muertos vivientes que en lugar de dar miedo dan risa se pasean con total impunidad por la calle mientras se suceden inexplicables fallos de raccord, suena una música infame y los edificios que los rodean no son más que un croma de baratillo? Esta es la delirante premisa de Cine Basura: La peli, en la que dos videobloggers se introducen por accidente en una película mala y, al regresar al mundo real, descubren que todos los estereotipos de este tipo de cine  se han venido con ellos, ocasionando un caos tan difícil como divertido de resolver.
“Es la primera vez que un film español rinde de una manera tan clara y disparatada un sincero homenaje al cine que se ve en CutreCon, como es el de serie Z o de bajísimo presupuesto y de nula calidad cinematográfica. Evidentemente, no podíamos dejar pasar la oportunidad de proyectar la película en el festival, que hará las delicias del público como ya hiciera el pasado mes de octubre en el Festival de Sitges” explica Carlos Palencia, director de CutreCon, quien además hace un cameo en el film. “Pero si abre el festival no es por mi presencia” bromea, “sino porque consideramos que entronca 100% con la filosofía CutreCon”.
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Cine Basura: La peli, es el resultado de un sueño compartido por los dos directores de la cinta, Paco Fox y Miguel Ángel Viruete, responsables del videoblog “Videofobia”, en el que, junto a José Viruete en su primera etapa, y ahora con Carlos Palencia, se dedican a desmenuzar y “aniquilar” películas mala. Un “germen” que acabó en una idea más ambiciosa: rodar un film que homenajeara al cine cutre que tanto amaban. Dicho y hecho, Fox y Viruete comenzaron a trabajar en el primer borrador del guion junto a José Viruete; y a partir de esa versión inicial el guionista sevillano Fernando Hugo Rodrigo se encargó de escribir el libreto definitivo.
Terminado el guion, faltaba una parte no menos importante para hacer del proyecto una realidad: la financiación. Lo que hace unos años se hubiera convertido en una sucesión de visitas a productoras de toda índole, súplicas a bancos en busca de un crédito o pedir ayuda a familiares y amigos, lo solucionó una palabra que en pleno siglo XXI forma parte del día a día de los nuevos creadores para sacar adelante sus ideas: el crowdfunding o micromecenazgo. De este modo, Cine Basura: La peli consiguió a través de Verkami 27.500 euros, siendo uno de los proyectos que más recaudó en 2015 en España, demostrando que el cine de serie Z o cine cutre está más en boga que nunca.
Acompañando a Paco y Miguel Ángel, el reparto de Cine Basura: La peli está encabezado por Miguel Ángel Aijón –Una de zombies, Isi/Disi: Alto voltaje–, Natalia Álvarez-Bilbao –Gernika, Poveda– y Darío Frías –Mis adorables vecinos, Omnívoro–. A éstos se suman en papeles secundarios el conocido cómico Agustín Jiménez, la estrella porno Amarna Miller y un grupo de humoristas de reconocido prestigio como Kikín Fernández, Richard Salamanca, Mayka Jurado, Ester Gimeno y Fernando Moraño, entre otros.
Y como toda película que se precie necesita una música a la altura de sus imágenes, tanto Paco Fox como Miguel Ángel Viruete sabían que necesitaban a un compositor que captara perfectamente el espíritu de las películas de serie B/Z de los 80 de las que Cine Basura: La peli es deudora, por lo que apostaron fuerte y contactaron con Chuck Cirino, mítico compositor estadounidense conocido por su trabajo en producciones de Roger Corman como Deathstalker 2, Chopping Mall o El regreso de la cosa del pantano. Cirino dio el “sí, quiero”, y el resultado es una partitura que retrotrae a ese cine de pura diversión y escasos medios que triunfó en los videoclubes de la década de los 80.
Las entradas para la sesión de Cine Basura: La peli saldrán a la venta en los próximos días al precio de seis euros y podrán adquirirse en Atrápalo, Reservaentradas y las taquillas del Cine de la Prensa.
Más información: http://cutrecon.com/

miércoles, 21 de diciembre de 2016

El Festival de Sitges celebrará en 2017 la 50ª edición con un homenaje al cine de género



La 50ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya contará con una larga lista de nombres de primer nivel asociados al cine fantástico. Entre todos, destacará Guillermo del Toro, que ejercerá de padrino de Sitges 2017. El director mexicano ha aceptado la invitación que le ha formulado el director del Festival, Ángel Sala. Del Toro inauguró el Festival en 2006 con El laberinto del fauno y visitó Sitges por primera vez en 1993, donde obtuvo el primer premio al Mejor guión con Cronos, su ópera prima.
Sitges en 2017 ganará un día más de festival y volverá a inaugurarse en jueves, cómo hizo en ediciones anteriores. La 50ª edición del Festival se celebrará entre los días de 5 y 15 de octubre y tendrá como a leitmotiv  una de la referencias del cine de género: la figura de Drácula. En 2017 se conmemorará, así mismo, al 25º aniversario con la emblemática versión que rodó Francis Ford Coppola.

Para conmemorar sus 50 primeras ediciones, el Festival trabaja en un programa que presentará en los próximos meses y que recorrerá su historia, desde sus orígenes hasta nuestros días y, así mismo, supondrá un homenaje al cine de género. Entre las actividades ya programadas se incluye un ciclo de la Filmoteca de Catalunya, que se celebrará entre junio y septiembre y que será una antesala a Sitges 2017. El Festival y la Filmoteca producirán también una exposición, que se podrá ver durante el verano en Barcelona y a partir de septiembre en Sitges. Entre las acciones programadas habrá un homenaje a los impulsores de Festival, entre mucha otras actividades e iniciativas en las que ya está trabajando el equipo.

En 1968 nació la primera Semana de Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Sitges, en un momento en el que la localidad se posicionaba como una destinación turística y cultural. Desde la primera edición, el Festival ejerció de escaparate y escenario del cine de género más popular del momento, con sesiones en los cines de las sociedades centenarias de Sitges: el Retiro y el Prado. Cuando el Festival celebró su 25 aniversario (en 1992) protagonizó un significativo paso adelante gracias a la apertura del Auditorio, que, con 1.384 butacas, era en aquel momento el más grande del Mediterráneo. El año pasado, el Festival sumó una cuarta sala, la Tramuntana, situada en el mismo Hotel Meliá Sitges.

sábado, 3 de diciembre de 2016

NARCOS Y UNA MALPARIDA EXPLICACIÓN AÚN PENDIENTE



Narcos, demasiado extravagante para creérsela (a modo de introducción)

Aunque nadie se haya fijado, la que es una de las series del momento comienza con un texto en el que se puede leer la siguiente definición: “magical realism is defined as what happens when highly detailed, realistic setting is invaded by something too strange to believe”, algo así como “el realismo mágico se define como lo que sucede cuando un relato muy detallado y realista es invadido por algo 'demasiado extravagante para creérselo' ”. Como les decía, estoy convencido de que pocos de ustedes habrán reparado en él pero es de esta definición, de esta frase, de esta parte final del texto que cambia del blanco al rojo y permanece impreso sobre una panorámica nocturna de las que se suponen son las colinas de Medellín, bruma incluida, de lo que les vengo a hablar.



Esta frase sobreimpresa aparece una única vez y sin que vuelva a verse más a lo largo de la serie, imagino que en parte por la cagada legalista -aunque ya me desdiré también de esto- de tener que aclarar que nombres, personajes, detalles y sucesos de la producción no son al 100% reales por motivos dramáticos que la productora se ha visto obligada a incluir, al inicio de cada capítulo, muy probablemente en previsión de las seguras quejas de los “supervivientes”.[1]
Sin embargo, en ella está la que creo que es la clave del éxito de la producción, una evidencia del mayor acierto de todo lo que tiene que ver con el universo Narcos: la apuesta de sus creadores por el realismo mágico.

Lo que podría ser una teoría más o menos plausible nos la confirma Murphy, la voz en off que nos sirve de guía, un poco más adelante. En el tercer capítulo, el narrador, ese sí personaje real involucrado en la caza de Escobar y miembro de la DEA para más señas, dice algo así como “hay una razón por la que el realismo mágico nació en Colombia”, exactamente el mismo texto que aparece también en rojo al comienzo del primer capítulo tras la definición canónica ya comentada. Otro dato en parte real, en parte inventado, como el resto de lo que pasa en la serie, como todo lo que sucedía en la Colombia del momento, ese país en el que lo que lo que sucedía a diario era tan extravagante que aún hoy cuesta saber qué parte fue verdad y qué parte fue mito.[2]

Y con esas reglas juega la serie, mezclando realidad y ficción, aceptando desde el minuto uno que si hay una historia a la que le cabe este juego es a la Colombia de los cárteles. El propio narrador, cuya creación nos deja claro desde el principio que el relato va a ser parcial y subjetivo, nos da el mensaje de que lo que se nos cuente va a ser la narración de los hechos de un personaje inventado basado en uno real: más subjetividad imposible, más mezcla de realismo y ficción imposible.



Este juego les permite lograr lo que pretende la serie: presentar la caza de Pablo Emilio Escobar Gaviria, personaje ya de por sí mítico, a las nuevas generaciones, que no vivieron aquello o que eran demasiado pequeños o despistados para recordarlo, haciéndoles pasar un buen rato con la puesta en valor de un potentísimo antihéroe, villano protagónico o como quieran ahora definirlo. Y si la fórmula les funciona para engancharnos es precisamente por esa mezcla entre realidad y ficción: ni documental puro de difícil digestión, ni aburrido biopic al uso, ni fantasmada de acción insustancial. Una mezcla de cada, un poquito de acá y otro de allá, un producto picadito, fresco, ágil, con su dosis bien verraca de expresiones guacanas para que se queden clavadas en la mente de los espectadores: Cien por cien recomendable.

Cierto es que en la segunda temporada alargan el chicle como si de un segundo disco del grupo prometedor del momento se tratase. Un grupo que había tenido años para componer y rodar los temas del primero y al que ahora le meten prisa porque la discográfica de turno quiere más y se le nota. Cierto también que tiene más tiros y más acción de lo que la estupenda primera temporada merece pero esperando la tercera, aunque nada más sea por ver si son capaces de mantener el interés, hacer que la serie funcione sin su personaje más carismático y ver si alguien, por fin, nos cuenta en una serie qué pasó con la Colombia post-Escobar. Un doble desafío que me conformo gustoso aceptar, visto que el GRAN reto -del que hablaremos más adelante - ya declinaron afrontarlo desde el minuto cero. A ver si no nos decepcionan.

Retomemos. Ya les he contado que el gran acierto de quien ha hecho Narcos está oculto en ese cartelito marginal del que les hablaba pero aún no sé si les he explicado completamente por qué. Sí que les he apuntado que el gran éxito de la serie ha sido el de lograr una mezcla virtuosa entre realidad y ficción, como en el realismo mágico literario, en la que uno ya no sabe hasta dónde llega lo real y hasta dónde lo inventado. Les decía también que es esa fórmula la que hace que nos enganche tanto. Lo que no les he contado aún es que esa apuesta no es casual sino el fruto de conocer a la perfección no sólo al target al que va dirigida tu serie, doble en este caso como ya explicaré posteriormente, sino la reacción del mismo. Y sí, creo que eso también está condensado en esa frase flotante.

Verán, hace pocos días, coincidiendo con la subida del último capítulo de la segunda temporada a la plataforma Netflix, Narcos fue TT en Twitter. Tras ver qué se cocía y la cantidad de gente quejándose de los que hacían spoilers con el final de la misma, sólo era superado por los que se reían a mandíbula batiente de los que, al parecer, no conocían cuál fue el final real de Pablo Escobar.



Seguramente muchos de los que se reían se habían enterado de ese final viendo el último capítulo pero, bueno, las redes están para molar muy fuerte, ¿no?, y no hay que perder una sola ocasión para hacerse el listillo, ¿y qué mejor para ello que adelantarse a los demás viendo antes que nadie el último capítulo de la serie más 'in'' del momento? Pero centrémonos, los aludidos hasta el momento pertenecerían a lo que yo denomino como primer grupo del público potencial de la serie, el formado por los que no conocían más que de oídas al tal Pablo Escobar, los más difíciles de interesar. El segundo grupo estaría formado por los que, como yo, sea por la razón que sea, tienen bien claro quién fue el Patrón y qué supuso para Colombia, EEUU y el mundo entero. Con nosotros lo tenían mucho más fácil, más tarde o más temprano, con pasión o con escepticismo, lo tuviésemos como héroe o como villano, lo cierto es que acabaríamos viéndola. Como ven, los productores de Narcos nos tienen bien calados. A todos.

Si les soy sincero, a mí lo que me hizo gracia de lo leído en esa red social no fue tanto la ignorancia de unos y otros, lo que me enterneció fue que los comentarios demostraban que la serie la está viendo gente joven, muy joven y/o gente que nunca ha reparado en la figura de Pablo Escobar y que, en consecuencia, no tiene porqué saber qué putas le pasó o no al malo (o bueno) de su nueva serie favorita en la vida real. A unos porque no les ha dado tiempo y a otros porque no les ha dado la gana. Interesar y enganchar a este primer grupo es sin duda el mayor logro de Narcos.

Y de ahí directamente a la reflexión sobre la frase de marras, de ahí al reconocimiento expreso a la astucia de los creadores de la serie y al logro de enganchar a todos a quiénes se la dirigen. Logro que, como les digo, es doble y ahora es cuando me pongo de ejemplo porque, no voy a negarlo, en un primer visionado las flagrantes imprecisiones entre serie y realidad me crisparon. Me parecieron tan burdas, tan intencionadas e intencionales que casi me pongo a despotricar sobre ellas públicamente como si fuese el mismísimo Juan Pablo Escobar, hijo real de Pablo. No había entendido nada. Mis lecturas, mis visionados de documentales y entrevistas sobre la verdadera historia me habían nublado el juicio sobre el producto que estaba viendo: Los creadores estaban jugando a mostrarnos una Sirena de Fiji.

Verán, todos los que tuvieron noticia previa de este “hallazgo criptozoológico” del siglo XIX la tuvieron a través de un grabado que representaba una hermosa mujer con cola de pez. Cuando el propietario de la Sirena de Fiji por fin la mostró al público, ésta se parecía tan poco a la que todos esperaban y aun así era tan atrayente que poco importó incluso que fuera falsa. ¿Entonces?, ¿a qué se debió su éxito? Miren, el dueño, ya saben cómo son los yankies, se vio obligado a colocar un cartel en la entrada en la que ponía algo así como “la sirena de las ilustraciones no se corresponde con la real”, debido a que los expertos en sirenas, los primeros que la vieron y que habían presionado al dueño para que la mostrase cuanto antes, salieron indignadísimos gritando a los cuatro vientos lo poco que se parecía lo visto a la de la ilustración, “¡Es horrible!”, dijeron, “¡no es ni parecida a las de verdad!”. ¿Resultado?, las colas fueron kilométricas aun cuando se supo que la 'sirena' era en realidad un mono cosido a la parte trasera de un salmón.
Pues bien, los creadores de la serie nos cuelgan en cada capítulo el cartel -no el flotante y único del primer capítulo, sino el legalista sobre fondo negro- de “la sirena no es la de la ilustración” contando con los que, como yo, estaban dispuestísimos a gritar como expertos en la materia que “¡esa sirena no es ni parecida a las de verdad!” porque un hype negativo, más aún, el hype que genera la discusión entre defensores y detractores, es tan efectivo o más que una promoción positiva.

Recapacité a tiempo y, gracias a la ignorancia natural de los más noveles en Pablo Escobar, me di cuenta de mi propia ignorancia respecto al juego que se traían entre manos los creadores desde el principio: el del realismo mágico de la serie, un realismo que, a diferencia del literario, cuenta con una parte real que sí que es verídica, aunque en sus detalles dependa de quién nos la haya contado. Este juego les permite hacer pasar por verdadero lo que no es real y contar sin ambages ni autocensuras lo que, siendo real, parece imposible. De hecho, desde entonces me ha aparecido esta media sonrisa bobalicona con la que ahora reviso la serie, preguntándome qué parte de la misma se creerán como real y cuál no, los neófitos en el tema. A lo que hay que añadir qué me estaré creyendo yo como conocedor de la materia y qué sería capaz de discutirles a los propios supervivientes de aquella época porque lo que me contaron como verdad no coincide con lo que ahora me cuenta la serie. En definitiva, conocen tan bien su producto, que la fórmula elegida es tan ganadora y han previsto tan bien cómo íbamos a reaccionar los unos y los otros que no nos queda más que levantarnos y aplaudir. La realidad que recrea la serie es tan coherente y a la vez tan exagerada siendo inventada como la propia realidad de los hechos, siendo ambas too strange to believe. Véanla si aún no lo han hecho y si ya la han visto, investiguen, lean y vuelvan a verla, será como volver a leer Rayuela en el orden que no siguieron la primera vez que lo hicieron, se lo prometo.

Una malparida explicación aún pendiente

Anteriormente comentaba que los responsables de Narcos declinaron afrontar un gran reto pendiente y en realidad ese fue el verdadero motivo por el cual me animé a escribir este texto. Como no me parecía justo darle sólo palos a una serie que, hasta el momento, me ha divertido tanto, he decidido dividir esta crítica en dos para poder diferenciar lo particular de lo general. Y es que aviso desde ya que los palos que se avecinan se los lleva en la cola Narcos aunque sean los malparidos gonorreas de los dueños del negocio del entretenimiento gringo quien los merezcan. Y quizá no sólo ellos, quizá también los medios de información de aquí y allá, quizá también el resto de empresarios, bancos, inversores de bolsa y demás poderes fácticos de cualquier país, del mundo entero, y quizá también los gobiernos, el G-20, la OTAN y las hijueputas Naciones Unidas nos deban alguna explicación. ¿Exagero? Bueno, lo vamos viendo.



Hasta el momento, ningún documental u obra de ficción nos ha explicado, con pelos y señales, hasta dónde llegan los enormes y poderosos tentáculos del narcotráfico. Nadie, nunca, nos ha contado de una forma creíble esa historia de principio a fin: ese es el gran reto pendiente. Sólo de forma muy local nos han insinuado, apuntado o medio contado la historia completa. Y aunque Narcos es valiente, los implicados siempre son los mismos: funcionarios de a pie, jefes de sección, algunos abogados, algunos jueces, algunos políticos, algunos medios, algunas empresas de las que nunca se dice si siguen activas ni se detallan sus nombres. Casos particulares o todo lo contrario: todos los miembros de la policía de Antioquia estaban comprados por Pablo, todos los partidos políticos recibían dinero del narcotráfico, todos los clubes de fútbol de Colombia pertenecían a narcotraficantes. Alguien me dijo una vez que lo puntual es tan impreciso como lo genérico porque ninguno de los dos casos nos muestran la verdad. Y miren que en el caso de la Colombia de Escobar y los cárteles, a estas alturas, se sabe todo aunque no todo se haya hecho público y sería sencillo sintetizar al menos esa parte de la historia, lo estrictamente relacionado con Colombia, ese país pobre y poco avanzado del que podemos hablar mal. Se nos sugiere o se nos pone delante un hilo para tirar de él, lo que se hace imposible en el caso de Narcos, precisamente, por ese realismo mágico con el que juega y del que ya les he hablado. Pero es que con los documentales ocurre otro tanto de lo mismo porque en todos o el héroe es Gaviria, o lo es la DEA, o lo es la CIA e incluso los hay en los que los héroes son los paramilitares de extrema derecha.

Y uno, que es de naturaleza ingenuo y que se traga y compra todas las campañas de marketing que tengan a bien venderle, vi como la gran oportunidad para invertir esta tendencia que Netflix, Amazon y demás familia ajena al negocio tradicional, se pusieran a producir y a emitir lo producido sin el yugo de las grandes cadenas de televisión y de las distribuidoras de cine. Me dije, mira, para empezar, por fin las censuras absurdas de la tele americana se van a caer y, coño, si en The Knick, que es de la HBO, ya se han pasado un poco por el forro el tabú de que la droga no es cosa de hampones del siglo XX y por fin un personaje femenino ha amenazado con abortar y no se ha arrepentido en favor de la vida a última hora en un canal de televisión tradicional, si Netflix se ha atrevido a hacer una serie nada más y nada menos que centrada en el narcotráfico colombiano de finales del siglo pasado ¡lo van a tener que hacer en profundidad incluso asumiendo por fin la parte alicuota norteamericana de la cosa si quieren transgredir un poco!, ¿no?

Pues, miren, no, ésta tampoco ha sido la ocasión. Y es que uno, que se ha interesado por la figura de Pablo Emilio Escobar Gaviria, por la violencia y el narcotráfico colombiano pre y post Escobar, que se ha tragado libros, documentales, entrevistas de los “supervivientes”, que ha asistido incluso a ejercicios de valentía parcial con películas como el Scarface de Brian De Palma en su momento; o Matar al mensajero mucho más recientemente, que ha visto cómo se “normalizaba” que el gran capo de algún imperio de la droga fuese un blanco de clase media estadounidense y no de extracto social bajo afroamericano, italoamericano, cubano, colombiano o mejicano tanto en cine como en series pues, oigan, que se había hecho la ilusión de que, por fin, alguien haría de una vez por todas el retrato completo, real y descarnado de lo que el narcotráfico supone en el mundo y para el mundo. Porque si hay una historia que lo permite, repito, es la de los cárteles colombianos de la coca tal fue su impacto y su repercusión en todo el planeta y a todos los niveles.



Pero los derroteros de los responsables de Narcos no han sido esos. Hay algo de crítica a la clase política, sí, mucho de corrupción policial, también, pero se centra tanto en hacerlo sobre la Colombia del momento que se les pasa por alto, otra vez, hacer autocrítica. Sí vale, algún palo se lleva Reagan, alguno más Nixon y Bush padre, algo de saltarse las normas por parte de la CIA, la DEA y demás se ve pero sin hacer sangre, amagando pero sin dar. Fíjense que el mayor palo se lo llevan los consumidores locales del polvo blanco a los que se les define como idiotas y no como enfermos pero, oigan, ¡ni un norteamericano implicado! Bueno sí, un ex de la CIA al que matan en Louisiana. Y Peña es un corrupto pero es latino y su obsesión por acabar con Escobar justifica su comportamiento una y otra vez. Mucho más aseado queda nuestro narrador, Steve Murphy, que además ese sí que es 100% norteamericano. Pero no en plan indio nativo, sino de los otros, ya me entienden. Ojo, que hay cierta valentía en algunas denuncias que nos hace Murphy, siempre desde su experiencia personal y subjetiva, pero es tal la barbarie del Cártel de Medellín que se queda muy chiquito todo lo demás. Por eso habría cabido un análisis más global: ante tanto horror habría pasado desapercibido.

Quizá ni siquiera sea algo que reclamar a esta producción en concreto que juega a ser otra cosa y le funciona de maravilla, pero por las condiciones de libertad que nos vendía Netflix, con la necesidad de empezar fuerte, de arriesgar ahora para que se notase que están abriendo camino y quieren marcar la diferencia en esta nueva edad de oro de las series, ¿qué quieren que les diga? Pues sí, decepciona. ¿Hay algo más transgresor que contar las historias que nadie quiere o se atreve a contar? ¿Hay algo más valiente que contar la verdad?
Cuando uno ve que Scarface es de 1983, cuando todo estaba en pleno bullicio, se le perdona a De Palma y a Oliver Stone, que firma el libreto, hasta que Tony Montana sea cubano y que apenas haya norteamericanos identificables en el ajo. Pero decepciona más aún echar la cuenta y pensar que han pasado 33 años sin que nadie, pero nadie, haya vuelto a tocar así el tema de las drogas. ¿Que hay muchas películas y series con temas de drogas y de mafia de por medio? Desde luego pero recreativas, de buenos y malos, incluso de malos buenos.

Por poner unos ejemplos, ¿de dónde sacaba exactamente los montones de dinero con los que untaba a todo el mundo El Padrino? ¿Juego ilegal? ¿Contrabando, y de qué? ¿Extorsión? Sí, de todo eso parecía pero de manera muy vaga y, eso sí, sin tocar las drogas, que el Padrino tenía valores. El blanqueo y la reconversión a empresarios legales de los grandes capos, sin embargo, sí están bien retratados especialmente en la injustamente denostada tercera parte, quizá la más pegada a la realidad de toda la trilogía aunque se viera ensombrecida, obviamente, por las dos gigantescas obras maestras que la precedieron ¿Los Intocables de Eliot Ness? Facilona y con las cartas marcadas: la ley seca está abolida desde hace casi un siglo y nos parece hasta pueril a nuestros ojos. ¿The Wire? Bueno, más o menos, bastante valiente como retrato social pero demasiado local y sin nombres propios y, ¿de qué color son los capos? Exacto, del correcto. Del mismo que Denzel Washington en American Gangster, otra valiente película que profundiza en la corrupción policial pero que se queda ahí, en la corrupción de los agentes.



Y por último, como anunciaba, valiente como ninguna otra en este siglo en temas de narcotráfico es Matar al mensajero que, como hizo en la vida real Gary Webb, periodista premiado con el Pulitzer que logró publicar sus trabajos de investigación en todos los periódicos de la cadena Knight-Ridder salvo, ¡oh, sorpresa!, el Miami Herald [3], trata los vínculos entre la CIA y el narcotráfico nicaragüense así como las terribles operaciones para inundar de crack los barrios negros de ciertas ciudades estadounidenses, eso sí, siempre desde la óptica del trabajo periodístico y del drama personal de Webb. Valiente pero no completa, como todas, habla de la CIA como si de un ente independiente de todo control político y judicial se tratase y asegurando, sin dejar resquicio alguno a la duda, que Gary Webb se suicidó aunque lo hiciera, pegándose dos tiros, sí dos, en la cara. Sí, en la cara, donde le dispararon a Serpico. Casualidades de la vida.

Ninguna, pues, ha afrontado el gran reto de contarnos, de principio a fin, el fenómeno de la droga en el mundo y sus implicaciones de una manera creíble. Ni siquiera como ficción, menos aún en forma de documental. Nadie nos ha dicho qué pasa, punto por punto, desde la plantación de un narcótico hasta que todo el dinero que se obtiene por él es utilizado ni en qué lo es.

Cierto es que de lo que va de la plantación (o producción) al menudeo de las calles nos lo han contado todo o casi todo. De hecho Narcos lo hace de una manera ágil y hasta elocuente. Y lo que no aparezca en Narcos lo pueden encontrar en The Wire o incluso en Breaking Bad. Siempre se pasa muy de puntillas en lo que tiene que ver con los puntos más conflictivos de esta parte del negocio, es decir, ¿cómo se pasa de toneladas en toneladas la droga a lo largo y ancho del mundo todos los días, todos los años? ¿Cómo es que es tan fácil esconder las gigantescas plantaciones y los mastodónticos laboratorios? ¿Cómo es que hay tantos ajustes de cuentas entre bandas rivales sin que nadie parezca hacer nada al respecto incluso hoy[4], etc...? Pero, vaya, Narcos no evita ninguno de estos temas aunque caiga demasiado, como es de costumbre en estos productos, en el poder corruptor y en la capacidad de atemorizar de las organizaciones mafiosas. Y lo que no explica el eslogan “plata o plomo” lo explica la consabida inoperancia de los estamentos políticos o sus intereses partidistas o personalistas.

Como digo no es la parte del negocio que más flojea de esta serie en particular, más atrevida que otras, ni de las producciones de esta temática en general. La parte que nunca se nos explica con agallas y precisión es todo lo que tiene que ver con qué se hace con la pasta cuando se ingresan sesenta millones de dólares en efectivo al día y dónde acaba. Narcos sí explica qué hacía Pablo pero, claro, a su manera: se compraban propiedades, se creaban negocios 'legales' para blanquear otra parte, se derrochaba en cantidades exorbitantes en fiestas, prostitutas, coches, aviones, helicópteros, hipopótamos, equipos de fútbol... y cuando no se sabía qué hacer con ello se regalaba a los pobres o se enterraba, literalmente.



Y es verdad que eso pasó. Tan verdad como que Tata compraba Boteros, Dalís, Picassos dinero en mano se supone sin que nos hayan dicho a quién... Pero, ¿y con toda la demás plata qué pasó? Porque Pablo y el resto del cártel de Medellín se dedicaron a esto durante más de dos décadas. Veinte años por 365 días por 60 millones de dólares al día sólo de Pablo es mucho pero que mucho dinero. Como repite sin cesar nuestro narrador Murphy “hagan cuentas”. Ahora piensen que el billete de mayor valor que existe en EEUU desde 1963 es el de cien dólares y que no es precisamente el más frecuente en el menudeo callejero, ¿de cuántos billetes estamos hablando?, ¿dónde se mete, incluso físicamente, esa ingente cantidad de billetes?

Nada se habla, por ejemplo, de paraísos fiscales, bancos suizos o ingeniería económica. Vale que Pablo y compañía no tenían demasiada formación pero su inteligencia era notable, aunque sólo sea por comparación con El lobo de Wall Street que se desarrolla en aproximadamente los mismos años, finales de los ochenta, principios de los noventa, ¿nadie les avisó de que eso existía?, ¿que no era necesario cargar con toda esa plata, que bastaba con llevarla a un banco de un paraíso fiscal y abrirse una cuenta?

Y, oigan, que probablemente sí que se lo acabó contando alguien, que en la serie se dice incluso (de soslayo y sin nombrarlos) que algunos bancos de Miami estaban en manos de los cárteles pero las grandes respuestas no se contestan, ¿qué se hace con esos millones?, ¿a quién hay que comprar para poderlos mover? Más aún, siendo lo más ingenuos y cortos de vista que podamos, ¿cuántos elementos legales se necesitan salvar, a diario, para llevar el dinero desde un paraíso fiscal hasta las manos de, pongamos, un juez corrupto, convertido ya en pesos colombianos?

Un documento real y que apenas tiene diez años incluido como Apéndice I en la última obra  hasta la fecha de Juan Madrid, “Los hombre mojados no temen la lluvia”, con el membrete “COMISIÓN. Parlamentaria Antimafia. República de Italia. Documentación reservada. Fecha: SEP/2006” recoge frases como las siguientes, merece la pena pararse a leerlas:

“Si la seguridad en el transporte es una obsesión para los productores de droga, el lavado de dinero es la otra. Esto se soluciona, en parte, gracias a la actuación de expertos abogados y la existencia de los paraísos fiscales, a los que añadimos la directa connivencia de grandes bancos y trusts financieros. El silencio cómplice de las instituciones bancarias fue, y es, fundamental para la distribución y venta de la droga (…) Sin ese silencio cómplice, sería prácticamente imposible el fenómeno de la droga en el mundo (…) La legislación bancaria europea exige un control de las cantidades de dinero mayores de tres mil euros que se ingresan, o se extraen, de cualquier cuenta bancaria (…)
Según fuentes de la Interpol, la cantidad de dinero que se genera al año como resultado del tráfico de sustancias estupefacientes sobrepasa los cuatrocientos mil millones de dólares (…) ¿Qué ocurre con ese dinero? ¿Se guarda en sacos? Imposible: se ingresa en bancos. (…) (Y) Ese dinero tiene que ser invertido en negocios muy rentables para desaparecer de las cuentas corrientes y ser lavado. Nadie atesora dinero. El dinero existe para gastarlo (…) Para lavar el dinero, una gran cantidad se reparte en bonos bancarios, no sujetos a inspección fiscal, talones de billetes aéreos en blanco o facturas falsas. Otra se oculta en cuentas numeradas y secretas. Y el resto, que es muchísimo, porque las ganancias de la droga se multiplican año tras año, se dedica a la diversificación empresarial. Es decir, a la compra de editoriales, productoras de cine y televisión, periódicos y revistas, supermercados, biocarburantes, compañías aéreas o agencias gubernamentales, etc., muy difíciles de detectar. Pero sobre todo, y es necesario recalcarlo, se invierte en turismo y en la especulación inmobiliaria, cuya relación entre capital aportado y ganancias sobrepasa la lógica capitalista de la tasa capital invertido/ganancia.”

¿Han visto alguna película, serie, documental o entrevista, ya que estamos con Pablo Escobar, en el que se diga qué bancos utilizaba Pablo, con qué paraíso fiscal se le relacionaba, en qué empresas diversificó su chorro de ingresos, qué periódicos compró, qué productoras de cine, qué cadenas de supermercados, en qué negocios inmobiliarios o turísticos invirtió, las acciones de qué empresas compró o en la ampliación de capital de qué emporios participó? De acuerdo, es que Pablo y sus parses eran unos paletos a los que sólo se les ocurrió enterrar su dinero, el resto lo gastaron o les fue incautado. Vale, y si no es sobre Pablo, ¿sobre qué otro capo de la droga real o inventado lo han visto?, ¿lo han leído quizá?, ¿qué ocurre con esto?, ¿es que no vendería?, ¿o es que nadie se atreve a hacer según qué bromas ni aun siendo inventadas por lo que pudiera pasar mañana cuando vayan a un banco a pedir un crédito, o pasado a negociar la distribución de su película o al otro cuando necesiten una simple entrevista en televisión porque toque promocionar lo producido? ¿Quién sabe qué es lo que motiva a la gente a no hacer lo que no hace, verdad?


Pero, ¿qué pasa con los políticos? ¿Y con las autoridades en materia antidroga? ¿Por qué no arrasan con todos los capos como hicieron con Pablo Escobar? ¿Por la Carta de los DDHH? La práctica totalidad de los países desarrollados cuenta con servicios de inteligencia, ¿qué les impide utilizarlos en secreto para acabar con el narcotráfico? ¿Quién se lo iba a cuestionar? ¿Quién se lo afeó a Colombia o a EEUU con lo de Pablo Escobar? Por tanto, ¿qué le impide a la OTAN o a Naciones Unidas tomar medidas similares? Insisto, ¿quién se opondría a ello? A lo mejor el contenido del apéndice II de la obra citada y con membrete “COMISIÓN Europea Antidroga. Europol. Bruselas, Bélgica. Reservado/Secreto: Oct 2006.” les dé una pista.

Empieza así: “Según un informe secreto de la Oficina Central de la Lucha contra la Droga de la Interpol, el cese inmediato y absoluto del comercio mundial de sustancias estupefacientes provocaría la quiebra de los más importantes bancos financieros del mundo y el desplome paulatino de la economía global, sostenida por la especulación y por la entrada masiva y constante del dinero de la droga.”

¿Van entendiendo de qué va la cosa? Y miren que no hemos mencionado siquiera temas como el terrorismo, la especulación bursátil, las fundaciones, los lobbies, los think tanks o la propia internet... ¿Nos deben alguna explicación o no nos la deben todos estos malparidos gonorreas?

Por Ángel Chatarra


[1]. Por cierto, en el primer capítulo ese cartel tampoco es el mismo que luego aparece repetido el resto de la serie, cosas de los episodios pilotos.
[2]. Uno de los ejemplos más random de esto que digo alude al propio Gabriel García Márquez. El creador del Macondo mágico ha sido la última gran noticia del realismo mágico que también rodea la historia real de Pablo y fue revelada hace apenas un año “en primicia mundial para Puerto Rico” por Popeye, su sicario más famoso. Según el mismo, Gabo fue el enlace entre los Castro y Escobar para cerrar los negocios que se trajeron entre manos, según él, el gobierno cubano y el narcotraficante colombiano más famoso de todos los tiempos. ¿Serían conscientes los creadores también de esto cuando decidieron incluir este género literario en su relato? Seguro que no...
[3]. La cadena Knight-Ridde es la segunda cadena más grande de periódicos en papel y on line de EEUU, y edita entre otros muchos el Miami Herald, ¿les suena de Narcos? ¿A que un poco sí? Pero, ¿a que no mencionan nada sobre sus vinculaciones con la mafia narcoterrorista cubanoamericana? Más bien al contrario se le menciona como referente de la información en temas de drogas, ¿verdad?
[4]. Decía Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, en una de sus últimas entrevistas que los muñecos ya no llenan las calles de Medellín pero no porque no los haya sino porque se han construido muchas incineradoras