martes, 18 de enero de 2011

LA MEDIDA DE LA VENGANZA (2009): UNAS 44 PULGADAS


"Tú no sabes una mierda de ella. ¿Nunca se ha tirado un cuesco delante de ti, verdad? ¿Verdad? No, supongo que no. Eso no es romántico, eh... Sólo quieres el perfume de las nubes del amor. La parte mágica de todo. La puta mentira. Pues aprende una cosa principito: eso no es amor. El amor es sacrificio, es esfuerzo, el amor puede matar, el amor es ver lo que ella que quiere ver en la tele. Llevarle el periódico y el desayuno a la cama el domingo y preguntarle como se encuentra. ¿Estás bien Lyz? Y que si coges su almohada saber que ella puede enfadarse por ello. Pero tienes que aguantarte y apechugar porque ella es la reina y tú una abeja (...) Eso es amor, no es fácil. Nadie dijo que fuese fácil. Es un jodido trabajo. Pero, ¿sabes?, el amor puede ser grandioso".
Fabulosa, fabulosa... Todavía no salgo de mi asombro... Este fin de semana he visto La medida de la venganza, título español de 44 inch chest, cuyo guión viene firmado por los hacedores de una de las rarezas más estimulantes de los últimos años: Sexy Beast, con la que, aparte, comparte algunos de sus actores principales. En ella, el debutante Malcolm Venville, nos mete en una suerte de thriller en el que un grupo de matones va en busca del amante de la mujer de Colin para que este pueda vengarse. Una vez capturado, Colin, - un sobervio Ray Winstone -, con el corazón destrozado y preso de la furia se debatirá entre despellejar vivo al querido de su esposa o dejarlo libre. Entre tanto, su compañeros, unos geniales John Hurt, Ian McShane, Tom Wilkinson y Stephen Dillane, adornan con sus pensamientos, opiniones y vivencias el drama que vive el pobre Colin, llenando la película de momentos realmente inauditos y sin sentido (brillante el momento de Sansón y Dalila, en el que John Hurt se vale de la película de Cecil B. DeMille para crear un poco de tensión en el espectador. De hecho, los personajes apenas aportan nada a la trama. Nada de lo que cuentan resulta decisivo para el devenir de los acontecimientos. Lous Mellis y David Scinto, los guionistas de 44 inch chest, utilizan a estos personajes [un gay, un viejo machista, un solterón que vive con su madre y un tipo más jóven que los demás] de contrapunto a las emociones del atormentado Colin). Con un planteamiento teatral, (con apenas un único escenario), la película camina entre lo real (lo que ocurre en una habitación destartalada) y lo onírico (lo que le pasa al desquiciado Colin por la cabeza) de un modo apasionante, dando como resultado una de las películas más desconcertantes que uno pueda encontrar en los videoclubs, cosa que, por otro lado, me hace pensar que es una de las propuestas más valientes de los últimos años.   

5 comentarios:

Kinski dijo...

Un Reservoir Dogs Emocional, que pena que películas como esta consigan una casi inexistente distribución y truños como The Green Hornet acaparen salas.

PEPE CAHIERS dijo...

¿Esto no será un coñazo verborreico y plomizo?. Me fio de usted, tomaré nota.

Lazoworks dijo...

Pues sería una buena forma de llamarla. Un reservoir dogs emocional, si señor. Me alegro que le haya gustado, don Kinski.

Sr. Cahiers... Fiese de su consuegro, leñe. Fiese. Esta es una de esas películas ideales para hacer tertulias y fumar puros, ya sabe...

angelpito injurioso dijo...

Pos habrá que ver
este flin.

miquel zueras dijo...

Me ha parecido una buena descripción de lo que es en realidad el amor con pareja estable. No todo van a ser momentos románticos. Parte del amor puede ser decidir quién va primero al cuarto de baño. Uf, creo que me estoy poniendo cursi, lo siento. A ver si logro ver esa película. Borgo.