La verdad es que este año 2011 se me presenta con bastantes expectativas y proyectos interesantes. Sobretodo porque el año pasado me prometí por estas fechas llevar a cabo algunas cositas y, miren ustedes por donde, las he cumplido. Aunque si he de ser sincero, algunas no las he cumplido. Bueno, al menos no del todo.
Una de los propósitos que me propuse el año pasado fue ser más valiente. Tener más cojones. No me refiero a abofetear a los maleantes o meterme en una casa en llamas para rescatar a una anciana. Se trata de otro tipo de valentía. Me explico, siempre he tenido un miedo atroz a llamar la atención y/o ha hacer el ridículo en público. Supongo que serán cosas que le pasan a uno de pequeño. Traumas y tal. Pero es algo que puede conmigo y reconozco que me pierde.
Este año he comenzado a rodar una suerte de documental más o menos profesional (aunque siguiendo las mismas técnicas “troncho-cinematográficas” de toda la vida, faltaría más), con la ayuda de mis dos buenos camaradas, el Sr. Pedro “me rugen las tripas” Martínez y el Sr. Julio “necesitamos más luz” Cerrillo. Creo que será un documental muy interesante y que hablará de todo un poco. La intención es hacer un documental pero contado como si de un cuento se tratase. Darle un empaque como más íntimo. Bueno, eso es lo que quiero yo, pero no sé, todavía queda mucho y no quiero adelantar nada. Al menos todavía. Joder, ¡ya me estoy precipitando! Pues bueno, a lo que iba, el otro día, por motivos del documental, tuvimos que rodar en un mercado abarrotado de gente. Ya se lo pueden imaginar. Las marujas y marujos mirándonos como si fuéramos extraterrestres, y yo, pues claro, lo pasé fatal. Me limité un poco a pasar desapercibido. Llevaba mi cámara de fotos y desde la distancia inmortalicé algunos momentos. Pero aquello era horrible. Creo que después del día de mi boda, aquel día en el mercado fue uno de los momentos en los que más nervios he pasado de mi vida. La gente decía, “la tele, la tele” y yo me limitaba a esconderme y a joder al Sr. “me rugen las tripas” y al Sr. “necesitamos más luz”. Que si deja de grabar a la gente, que si deja de filmar a la dependienta que está muy buena, que si nos tenemos que ir, que si nos van a enchironar… Soy un miedica, ¡lo reconozco!
Aquel mismo día, después del rodaje en el mercado, tomamos una cerveza para cerebrarlo. Allí, el Sr. “necesitamos más luz” nos hizo una revelación. Una revelación de esas que sólo se dicen en el calor de un bar. Pues bien, el muy bellaco nos dijo que su vida cambió para siempre el día que se vistió de mendigo y nos fuimos a Barcelona para grabar aquella mierda infumable, 5 Céntimos se llamaba. Sé que no es muy original rodar en Plaza Catalunya, en pleno centro de Barcelona, pero desde luego aquello fue un acto heroico. Yo lo grabé casi todo desde la distancia, como no podía ser menos. Tenía miedo de estar haciendo el ridículo y que la gente me señalara con el dedo y se riera de mí, así que lo hacía todo a medio escondidas. Como si no conociera al tipo ese que hacía de mendigo, ¿saben? Pero Mr.“necesitamos más luz” le echó huevos al asunto, vaya si lo hizo, y gracias a él, 5 Céntimos tuvo su acto heroico. Nosotros no hemos combatido en ninguna guerra (todavía), ni hemos cruzado la selva amazónica en chanclas, ni nada de eso… Las únicas batallitas que le podremos contar a nuestros nietos serán nuestras experiencias como cineastas, actores, productores de mierda. Que si uno se tumbó sobre un meado, que si otro hizo de mendigo en mitad de Barcelona, que si le hizo una felación a un frankfurt… (Joder, ahora que lo pienso, menuda mierda de batallitas le voy a contar a mis nietos). Por eso, Sr. “me suenan las tripas” y “necesitamos más luz”, os pido perdón. Quiero dejar de ser un cobarde. Quiero que el mundo me sude los huevos. Este año que viene me lo volveré a proponer, os lo prometo. Os quiero, tíos. Sin vosotros no sería nada. Os follaría todo el ojete peludo, ya lo sabéis.
Este es el último post del año. Estos días quiero escribir algunas capulladas para el “pedefe” ese del que os hablé, que lo tengo medio abandonado. También le tengo que grabar algunas voces a Angelpito para ese “troncho-corto” de animación que está realizando, y del cual ya he visto algunas imágenes. La verdad es que cuando escribí el guión, - lo escribí en una tarde -, no pensé que llegara a tener gracia, pero desde luego, y si no ya me lo diréis, al menos el momento de la ardilla bajando por el árbol es de lo más tronchante de la historia del mundo mundial. ¡Que risas, Angelpito! En definitiva, espero seguir contando más y mejores experiencias de estas. Más actos heroicos (y si pueden ser míos). Y bueno… ya no sé que más escribir. Creo que sólo diré aquello de buenas fiestas y, sobretodo, SALUD, AMOR y SUERTE. ¡Mucha suerte!







