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sábado, 19 de diciembre de 2015

CRÓNICA SITGES - 2015: BRIGADOON





Por Juanmari Ripalda
Fotografías: Juan Pedro Rodríguez.

La sección de Brigadoon siempre trae cosas de lo más suculentas. Entre la diversidad de sus contenidos destacamos la presencia de Me Me Lai, otrora actriz que lució palmito en algunas películas italianas de caníbales que presentó el interesante documental Eaten Alive! The Rise and Fall of the Italian Cannibal Films, dirigido por el especialista Calum Waddell. 


Otro de los estupendos documentales que se pudieron ver fue Remake, Remix, Rip-off, un estimulante recorrido por el exploitation turco de los años 60-70’s tratado con cariño y respeto… Y no olvida denunciar las partes más oscuras como la censura o las penosas condiciones de trabajo que tiene la industria cinematográfica turca.


Rosanna Yanni, toda una sex symbol en sus tiempos mozos, se pasó por Brigadoon derrochando cariño y simpatía, y se le otorgó el premio Nosferatu. También se proyectaron algunas de sus películas más emblemáticas, como por ejemplo El gran amor del conde Drácula o Bésame monstruo de Jesús Franco.

También se pudo ver La miel del diablo del mítico Lucio Fulci, película que vino precedida de la presentación de uno de Bernard Seray, uno de los actores que aparecen en la cinta y que también asistió a una distendida charla junto a Javier Pueyo, autor del libro Lucio Fulci: autopsia de un cineasta. 



Tal y como hemos visto estos últimos años, el festival no es ajeno a las series de televisión. Por Sitges han pasado series tan exitosas como Juego de tronos o Dr. Who, así que Brigadoon no iba a ser menos y apostó por proyectar unos capítulos inéditos (y que se creían perdidos) de la mítica Historias para no dormir creada por el gran Chicho Ibáñez Serrador. Los capítulos que pusieron fueron El último reloj, El cumpleaños, El doble, El caso del señor Valdemar y El regreso.

Y por último no podemos olvidarnos de la retrospectiva que Brigadoon le dedicó al realizador mexicano Carlos Enrique Taboada, el genio detrás de la cámara de algunos clásicos del género El libro de piedra, Hasta el viento tiene miedo y Veneno para las hadas que, como es lógico, se pudieron ver dentro del marco de esta sección.


sábado, 5 de diciembre de 2015

CRÓNICA SITGES - 2015: PANORAMA FANTÀSTIC / PANORAMA DOCUMENTA / SITGES CLÀSSICS





Por Juanmari Ripalda
Fotografías: Juan Pedro Rodríguez.

Panorama Fantàstic

Night Fare de Julien Seri es otro estilizado thriller francés con una puesta en escena envidiable pero con un desarrollo torpe y un final tan sacado de madre que derrumba cualquier acierto que pudiera tener. En ella dos chavales tienen la mala idea de montarse en un taxi y huir sin pagarle el viaje al taxista, que resulta ser un psicópata que les dará caza durante toda la noche. El tráiler mola mucho, quedaos con eso si sois de esos que no so gusta perder el tiempo.


Southbound es una película de segmentos dirigida en la línea de otros filmes corales como V/H/S, dirigida por Roxanne Benjamin, David Bruckner, Patrick Horvath y Radio Silence, que consigue cierta homogeneidad tanto en su estructura (moebius) como en la calidad de cada una de las historias que la componen. Por si fuera poco, durante su metraje vemos de pasada El carnaval de las almas, y Southbound puede que sea un claro (y notable) ejemplo de lo influyente y necesaria que ha sido esa obra maestra para el cine de terror moderno.
 

The Mind’s Eye es la vuelta de Joe Begos después de que éste se diera a conocer con la interesante Casi humanos. En esta, su segunda película mucho más compleja y ambiciosa en términos productivos, no renuncia a las señas de identidad fijadas. The Mind’s Eye nos devuelve a la serie B y a la nostalgia de los años ochenta reformulando la estética de esa época dorada del videoclub, y uno de los títulos más importantes de David Cronenberg, Scanners. Muy bien.


Secció Panorama Documenta

Richard Stanley se dejó caer por Sitges para presentar Lost Soul – The Doomed Journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreau de David Gregory, un documental que gira en torno a las vicissitudes que se vivieron durante el rodaje de La isla del Dr. Moreau, filme protagonizado por Val Kilmer y Marlon Brando que supuso uno de los mayores batacazos sufridos durante la década de los noventa. Lost Soul nos adentra en uno de los rodajes más caóticos de la historia y, lo más importante, nos acerca a un director maldito que merece mucha más atención (y películas) que se le ha dado.


Secció Sitges Clàssics

Adiós tío Tom (Goodbye Uncle Tom) de Gualtiero Jacopetti y Franco Properi, es una excelente muestra de un subgénero ya extinto de dudosa moral y descaradamente sensacionalista llamado mondo. En este falso documental se pretende hacer una especie de denuncia xenófoba que, curiosamente, peca de ser racista y políticamente incorrecta. Uno de los momentos más controvertidos es ese momento en el que el propio cámara del documental se acuesta con una menor… Adiós tío Tom fue presentada por Nicolas Winding Refn, puesto que es una de sus películas favoritas, y al final hubo una ronda de preguntas y respuestas a cargo del director de Drive. Richard Stanley, que también asistió al pase (como espectador), quedó en estado de shock y tuvo sus más y sus menos con Refn.



sábado, 28 de noviembre de 2015

CRÓNICA SITGES - 2015: SO FANTÀSTIC ÒRBITA / SO FANTÀSTICS SESSIONS ESPECIALS / NOVES VISIONS PLUS



Por Juanmari Ripalda.
Fotografías: Juan Pedro Rodríguez.

Secció Oficial Fantàstic Òrbita

Enráges de Éric Hannezo es un estilizado remake de Semáforo rojo, penúltimo film dirigido por Mario Bava que tuvo que finalizar su hijo Lamberto. A pesar de no aportar gran cosa y recrear básicamente lo que ya se había contado, su estética, claramente decantada hacia el cine francés actual, tiene algún guiño cariñoso a la fotografía del realizador trasalpino, puesto que en su tramo final se juega bastante con las luces. 


Paco Cabezas vuelve a Sitges con Mr. Right, una alocada comedia con guion de Max Landis que supone un paso más en lo que el guionista ya había dicho con la superior American Ultra. Cabezas consigue llevar la romcom a extremos desternillantemente ridículos en una cinta que es un puro cómic en movimiento. Interesante.

  
Secció Oficial Fantàstic Sessions Especials

Con High-rise, Ben Wheatley se atreve con una adaptación de la novela de J. Ballard, una tarea que no es nada fácil, y formula una parábola sobre el sistema capitalista, concentrando su marco de acción en el interior de un rascacielos cuyas diferentes plantes representan los escalafones en los que se divide nuestra sociedad. Acompañado de su inseparable Amy Jump, Wheatley prosigue su andadura hacia la radicalización estilística de su cine, como ya anunciara en la previa A Field in England, y consigue un relato tan hipnótico como excesivo, con un enorme poderío visual y una sorprendente ambientación retro en la que se intuye la imprenta de Terry Gilliam, Stanley Kubrick y, como no, David Cronenberg. La típica película que o la amas o la detestas. Desde aquí solo le prodigamos amor.



El siempre polémico Gaspar Noé nos trajo su último trabajo: Love, una película que,  según las palabras del realizador de origen argentino, sería capaz de empalmar a los hombres y hacer llorar a las mujeres. Esta intima historia de amor con escenas pornográficas, está rodada en 3D pero las formas son mucho más convencionales que el descomunal ejercicio de estilo que empleó en la anterior Enter the Void. Después de sus dos horas y cuarto de metraje el discurso queda algo reiterativo aunque no por ello menos valioso. Pues estamos ante un atormentado relato sobre el amor verdadero (y cómo lo contamina los celos) que termina con un final desgarrador. 





Dentro de la representación española encontramos Summer Camp, producción de Filmax (y Jaume Balagueró) y ópera prima del realizador de Alberto Marini, co-responsable del guion de Romasanta, Mientras duermes o Extinction. En esta ocasión, el italiano escribe el libreto junto a Danielle Schleif, partiendo de una idea atractiva y original (dentro del subgénero de los infectados), pero que sin embargo termina dejando cierto aire de deja vu. Pese a ser una comedia algo facilona, no nos molestó en absoluto.


Noves Visions Plus

No esperen encontrarse con el enésimo dramón sobre la prostitución, el travestismo o la homosexualidad, Tangerine de Sean Baker es un cuento de navidad de los de verdad: con travestis, putas, taxistas, chulos y… ¡suegras! ¡Y encima rodado (con envidiable maestría) con un iPhone! Solo los hermanos Duplass (productores del film) son capaces de apostar por este tipo de títulos tan sorprendentes tal y  como vienen haciendo. Eternamente agradecidos a los brothers.

sábado, 14 de noviembre de 2015

CRÓNICA SITGES - 2015 - SECCIÓ OFICIAL FANTASTIC COMPETICIÓ



Por Juanmari Ripalda
Fotografías: Juan Pedro Rodríguez.

Seguimos nuestro repaso con algunas de las películas que se pudieron ver dentro de la sección oficial de Sitges. La primera es Bone Tomahawk, un terrorífico western con caníbales dirigido por el debutante S. Craig Zahler y protagonizado por Patrick Wilson, Kurt Russell y Richard Jenkins. Aunque su desarrollo sea pausado y crepuscular, esta suerte de Centauros del desierto con antropófagos nos adentra en un viaje que desemboca en las entrañas del mismísimo infierno, con un tramo final que es una bacanal de sangre y tripas, que el respetable aplaudió con entusiasmo. Deseando ver el siguiente western en el que interviene Russell: The Hateful Eight, de don Quentin Tarantino.


Jon Watts, director de la algo insulsa Clown, consigue al fin encontrar el tono en la interesante Cop Car. Esta película en la que encontramos a un magistral Kevin Bacon en el papel de un despiadado policía corrupto, supone el periplo de dos muchachos que, montados en un coche de policía (aparentemente abandonado), deambulan hacia la pérdida de la inocencia. Muy interesante.

Bernard Rose, al que muchos aficionados recordamos por Candyman, volvió a Sitges con Frankenstein, enésima adaptación libre de la novela de Mary Shelley, que nos trae al “monstruo” a la época actual y le otorga el protagonismo que se ha perdido a lo largo de todos estos años. El resultado es una película que deambula entre el drama y la ciencia ficción, con alguna fuga al gore más festivo. Aunque el resultado es algo irregular, merece la pena verse.

Después de Blue Ruin, Jeremy Saulnier se pasa al color verde en Green Room. En esta intensa película un grupo de punk se queda atrapado en una habitación mientras una peligrosa pandilla de skin heads les intentan dar caza. Saulnier consigue una tensa película gracias a su buen hacer tras las cámaras y sus escapes a la violencia extrema. Esta especie de Asalto a la comisaría del distrito 13 de Carpenter con punks y skins es quizás de lo mejor que dio la edición. Imprescindible.

Eli Roth sigue intentando dar en la diana tras las dos estimables entregas Hostel y Cabin Fever, y lo cierto es que no lo consigue. Su unión con el chileno Nicolás Lopez parece que ha jugado en su contra (prueba de ello es la ridícula Infierno Verde) y  Knock Knock, un remake de la setentera Death Game, no iba a ser una excepción. Aunque en un principio empieza bien, el asalto que sufre un idílico padre de familia (interpretado por Keanu Reeves) por parte de dos Lolitas psicóticas termina con un frívolo mensaje feminista y un chiste tonto sobre las redes sociales. Tan anodina como insulsa, merece la pena eso sí por los convincentes papeles de Lorena Izzo y nuestra Ana de Armas. 

Sorprendente giro de Sion Sono (galardonado con La màquina del Temps en la presente edición del festival) hacia un film con una fuerte carga feminista. Después de uno de los inicios más impactantes después del de Suicide Club, Tag nos adentra en el mundo del gamer (así es como se denomina a los que juegan a las consolas) y denuncia la peyorativa imagen de la mujer. Otra cosa no, pero desde luego hay que valorar la valentía de Sono a la hora de hacer una película como está en un país tan machista como Japón.


Sean Byrne, director de la muy recomendable The Loved Ones (también vista en una pasada edición de Sitges), vuelve a ponerse tras las cámaras con una potente e hipnótica cinta satánica llamada The Devil’s Candy. Con ella Byrne penetra en el terror a ritmo del heavy metal más cañero y además es capaz de acallar los susurros del mismísimo diablo. Para el que esto escribo la mejor película del festival.

Presentada como un nuevo soplo al cine de terror y comparada con La cabaña en el bosque, lo cierto es que The Final Girls de Todd Strauss-Schulson, no es ni tan original ni tan rompedora. Esta especie de El último gran héroe del slasher, supone eso sí, una puesta al día del papel de la mujer en este subgénero (algo que ya se había hecho, todo hay que decirlo), con una puesta en escena brillante.

Una de las delicias de la presente edición fue The Hallow de Corin Hardy. Esta especie de cócktel en el que se puede notar la influencia de Sam Raimi, Cronenberg, así como de El resplandor y Pacto de sangre del llorado Stan Winston. Esta monster movie con sabor a whisky escocés pasó sin levantar demasiadas pasiones aunque a mí me robó el corazón. 

The Invitation, ganadora del premio a la mejor película de la Sección Oficial, es una interesante muestra de cine indie que encandiló al público. Con tan solo un único escenario, The Invitation tiene un desarrollo de esos que se cocinan a fuego lento y que va aumentando hasta llevarnos a un final desgarrador. Lo más llamativo es que la responsable de este thriller tan íntimo sea la misma que años atrás había dirigido Aeon Flux o la fallida Jennifer’s Body con Megan Fox. Interesante.