jueves, 13 de junio de 2013

LA MÁQUINA DE MEDITAR DE VIGALONDO



Nacho Vigalondo dirigió en 2007 una de las películas más fascinantes que ha dado el cine sobre la temática de los viajes en el tiempo. Se trata de Los cronocrímenes y en ella se narra un pequeño viaje al pasado de una hora aproximadamente que tiene un trasfondo gigantesco. ¿Es Héctor tan malvado como aparenta ser? ¿Qué utilidad parece tener la máquina del tiempo de la película además de, como es lógico, viajar en el tiempo? ¿Es “Los cronocrímenes” una película espiritual además de un thriller de ciencia ficción con ribetes de comedia? Las respuestas a esta y otras tantas preguntas las intento desgranar en este ensayo escrito para La Abadía de Berzano. Son unas cuantas líneas, pero si tienen “tiempo” (nunca mejor dicho) pásense por allí y échenle un vistazo. Espero que les guste y, sobre todo, que debatan sobre ello.

5 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Creo que, al final, la película se hace un pequeño lío con tanto viaje en el tiempo. Se parece mucho a un capítulo de Bob Esponja en el que viajan al pasado y su presencia se duplica una y otra vez hasta llegar al absurdo.

Lazoworks dijo...

Creo que al final no has leído el ensayo que enlazo.... jope.... :_____(

PEPE CAHIERS dijo...

Es que la pereza me puede, querido consuegro.

PEPE CAHIERS dijo...

Estupendo artículo, filosófico-reflexivo-psicológico, con aspectos que me pasaron desapercibidos en la película. Espero que no le pasara también a su autor.

Lazoworks dijo...

Gracias por encontrar ese hueco, Pepe...
En cuanto al director, no me ha dado su opinión, pero me da que no está muy de acuerdo con lo que digo.