miércoles, 27 de abril de 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS: LA MUJER EXPLOSIVA

Siempre resulta muy bonito hablar de tiempos pasados, así que volvamos al pasado. Hablemos un poco de la vida, de cine. O mejor aún, hablemos un poco de mí que sé que os interesa (ironía, ironía, no se enfaden). Como ya dije anteriormente, Kelly LeBrock era mi tipo de mujer. La chica, como ustedes mismos podrán comprobar, estaba para chuparle hasta los ojos. Pero como siempre, el tiempo pasa y en la mayoría de los casos lo destruye todo, así que ahora Kelly LeBrock está fondona y viejuna, pero en sus tiempos… Ay… Me tenía loquito. Pues bueno, ya comenté que me llevé una decepción al volver a ver La mujer de rojo. Vuelvo a lo de antes, a lo de los tiempos pasados que siempre nos resultan mejores (joder, me estoy repitiendo, ¿no?), pero bueno, había otra película que me gustaba muchísimo y en ella también salía mi querida Kelly (Kelly, como si la conociera de toda la vida). El film en cuestión era nada más y nada menos que La mujer explosiva de John Hughes, y en él se contaba las peripecias de jóvenes onanistas que un buen día, hartos de machacársela y de que la gente los menosprecie, deciden crear a la mujer perfecta mediante un programa informático. Le ponen unas tetas que les quepan en las manos, el cerebro de Einstein, las manos de Beethoven (o de Mozart, ahora no estoy seguro)… Joder, no se para que querían todo aquello pero desde luego el resultado no podía ser mejor: de ahí nace Lisa, es decir, ¡Kelly LeBrock!

Vamos a ver, el planteamiento no puede ser más estúpido. Estamos en los 80, Wyatt, el nerd sensible (*), tiene un ordenador en casa, un ordenador que en aquellos tiempos no debía de ser gran cosa, no creo que llegase a medio Pentium (es que no entiendo mucho de estas cosas); pues bien, la cosa va tal que así, el otro tipo, Gary, el nerd chistoso, mientras está viendo La novia de Frankenstein de James Whale, se le ocurre crear una mujer. Que coño una mujer, ¡una tía buenísima, una esclava sexual! Así, por la cara, como lo estáis leyendo (si es que lo estáis leyendo). Joder, qué cosa más estrambótica, ¿no? Es como si mi mujer, mi señora, mi esposa, estuviera viendo en la tele Una proposición indecente y me dijera que ella también se follaría a Robert Redford. No, no, así no van las cosas. Hay que saber diferenciar la ficción de la realidad y a esos dos hijosdeputa se les va la cabeza hasta límites insospechados, y todo por una película. ¡Una buena mili es lo que les hace falta! Total que los tíos empiezan a meter datos en su computadora, un montón de fotografías de tías macizas, potencian el PC con la línea de teléfono (¿Internet?) y lo conectan todo a una jodida muñeca de juguete. Las nubes se vuelven rojas, comienza a caer rayos por un tubo y ahí lo tienen: La mujer explosiva.

Vale, ahora los más espabilados dirán que menuda gilipollez de película, que eso no puede ser. Pues claro que no puede ser, tontacos, ¿quién os habéis creído que sois? Pero esto no va de eso, coño. La mujer explosiva pese a su premisa fantástica es mucho más real de lo que muchos se piensan.

Vayamos por partes, vayamos al kit de la cuestión:

Punto número uno: los chavales después de haber creado a Lisa no saben que hacer. Toda la puta vida esperando a que llegase ese momento y cuando tienen la oportunidad no saben como actuar. Lisa se despelota delante de ellos, les hace gimnasia, se contorsiona, les enseña el chumino como nunca antes lo habían visto y los muy idiotas se quedan parados; pues bien, eso, queridos amigos, es algo por lo que todos hemos pasado. Si a Hughes se le hubiera ocurrido dar a entender que aquellos dos tontos habían perdido la virginidad con su esclava sexual de diseño, se hubiera cargado toda la película y no sólo eso, se hubiera cargado mi vida. En la vida real, - en mi vida -, jamás de los jamases se puede fornicar con la chica de tus sueños, por muy fácil que te lo ponga. He aquí una muestra de maestría como sólo John Hughes podía dárnosla. Hughes, allá donde estés, te quiero. Ya nos veremos (espero que tarde) y nos tomaremos unos vinitos.

Punto número dos: después de ver Una mujer explosiva te das cuenta de cómo son las mujeres en realidad. Efectivamente, Lisa es de mentira, es una fantasía, una puta patraña… (Es demasiado perfecta, leñe). Pero eso no es lo importante, ¡abrid bien los ojos, hostia! Las chicas que le gustan a Wyatt y Gary, - que por cierto, una es rubia y otra morena, otro clásico: la rubia para el rubio, y la morena para el moreno -, sólo se fijan en ellos cuando ven que se han ligado a una tía mucho más guapa que ellas. ¡Menudas zorras! Si tenéis la película por ahí os aconsejo que le echéis un vistazo. Deberíais verlas como miran a Lisa, con que envidia, con cuanta represión… Parecen boyeras, pero es por el simple hecho de la pelusa que les da ver que su ego ha sido dañado por “otra”. Esto es algo que uno no ve cuando es pequeño, pero ahora que tengo pelos en los huevos voy atando cabos. Todo cuadra… Joder, que listo era Hughes

Punto número cuat… digo, tres: Lisa, les enseña finalmente que deben valerse por si mismos. Una gran lección, eso está bien. Wyatt y Gary se vuelven unos tipos respetables, - Bill Paxton, que interpreta al hermano de Wyatt, ya no se mete con él, tampoco lo hacen Robert Downey Jr. y el otro imbécil, y consiguen echar de la fiesta a unos motoristas apocalípticos (entre ellos el mismísimo Michael Berryman) salidos de Mad Max (la película, claro) -, pero ¿qué pasa después? Los chicos se han ligado a las chicas del instituto que les gustaban, está bien, las saben besar y todo eso, pero ¿y luego que? Joder, he aquí otra lección, la más grande de todas: lo divertido no es conseguir lo que uno quiere sino luchar por ello. Cuando uno consigue lo que busca todo se vuelve aburrido. De ahí que el final resulte tan agridulce (**). ¿No lo entienden? Esos chicos maduran, esa es la gran tragedia de mi generación. Recuerden: cualquier tiempo pasado, por muy malo que sea, siempre será mejor.

Si, les adjuntaré un gráfico para que lo entiendan (hagan click en la imagen para agrandar):

En serio, John Hughes realizó una obra maestra en la que se mezclaba La novia de Frankenstein, Mary Poppins y el genio de Aladino, pero que lejos de todo esto, guardaba unas lecciones muy duras que uno va entendiendo conforme crece.


(*) En este tipo de films [films de instituto quiero decir] siempre habían dos tipos de personajes con los que te podías identificar. El nerd sensible, romántico y bonachón, que siempre solía ser el protagonista; y el nerd chistoso, listillo y echao pa’lante, que solía ser su “acompañante”. Pues bien, yo siempre me sentía reconocido con el nerd sensible. Eso, sobretodo, no quiere decir que yo en mi niñez fuera un tipo sensible y mucho menos un nerd. Que va, yo era un chaval muy popular en el insti… A quien pretendo engañar, era un nerd. Que cojones, ¡sigo siendo un nerd! 

(**) Bueno, tampoco es tan agridulce, al fin y al cabo, se quedan con las chicas. Es más bien la sensación de bajón que le queda a uno después de todo, ya me entienden.

7 comentarios:

Álvaro Quintana dijo...

Con esos labios trauatizó a todos los chavales que la vimos... y a muchos padres.

La madre que la parió, qué jatona.

Kinski dijo...

Una peli que vi hace siglos y no he vuelto a ver (admito que veia la serie de TV).
El Hughes poseía una mente maestra porque vender el guión de una peli porno (joer, dos tios que fabrican a una maziza es 100% porno) y hacerla pasar por cine teen es una pasada.
Habrá que recuperarla porque mira que aún he visto unas cuantas veces Todo en un día o El Club de los cinco... Don't you forget about me.
Ahora no me puedo sacar la canción de los Simple Minds de la cabeza.

PEPE CAHIERS dijo...

De manera que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Está usted en plan abuelo cebolleta.

Kinski dijo...

Pos'claro que cualquier tiempo pasado fue mejor.
A mediados de los 90 no tenía responsabilidades, bastaba con traer un boletín de notas lleno de suficientes y algún bien pa variar. Y luego a leer comics como un descosido (más baratos que ahora), escuhar Aerosmith en el walkman (tardé en pasarme al cd) y jugar con mi vetusta Game Boy hasta quedarme sin dedos.
Don't you... Forget about me!

De los tiempos que corren mejor no hablo que me cabreo y me transformo en Hulk.
Abuelo cebolleta con 30 tacos... que triste.

Lazoworks dijo...

En realidad "ahora" también será mejor. Cuando pasen unos años, nos daremos cuenta de todo.
Lo difícil sería saber apreciar lo que uno vive ahora, ¿no? No esperarte a que pase el tiempo para decir, "oh, que bien".

Firmado:
El abuelo cebolleta

Alimaña dijo...

Otro abuelo cebolleta os cuenta que uno se embelesaba tambien con las pelis de Kelly LeBrook... los AngelEs de Charlie o hasta los de San Rafael si tenían buenos pechos... cuando era jovencito uno no le hacía ascos a nada.... ¡joder! Ahora que lo pienso sigo igual...

Quimérico Inquilino dijo...

Hace muy poco ví una foto actual de Kelly Le Broc y se me cayó el mito al suelo. Que mal ha envejecido esta mujer por dios...
Dicho esto, la peli no me pareció nunca gran cosa. Yo me sigo quedando con "La mujer de rojo".

Fdo: otro abuelo cebolleta.