martes, 8 de julio de 2008

No profanar el sueño de los muertos (1974)


Un año antes de enseñar el felpudo de la Cantudo a toda España y tras el éxito de Ceremonia Sangrienta, el director catalán Jordi Grau, volvió a dirigir en co-producción con Italia otra película de genero fantástico, aunque si en la anterior co-producción lo afrontaba con cierta seriedad, en No profanar el sueño de los muertos, Grau da más rienda suelta al fantástico y al gore (aunque sin excederse, era de la Escuela de Barcelona), creando una de las obras maestras indiscutibles del cine de terror español, con una factura técnica impecable. En definitiva: una de mis películas indispensables.


La película se rodó integramente en inglés, en los Estudios Cineccità (Roma), en Manchester y algunas de las escenas del interior del hospital se rodaron en Madrid. El hecho que se rodase en ingles favoreció la distribución del film y esto favoreció, el éxito de la película fuera de nuestro país (en España fue vapuleada por la crítica). No profanar el sueño de los muertos se pensó como una especie de remake del clásico de George A. Romero pero en color, y cuando el productor le ofreció la película a Grau este se temió lo peor. Pero afortunadamente, al leer el guión de la película cambió de parecer y alentado por rodar en el extranjero, se metió de lleno en el proyecto. El film en un principio se iba a llamar El Valle de los Muertos, pero finalmente se cambió por el titulo que nos ocupa, y contiene un claro mensaje ecologista y antitotalitario, muy acorde con la época de los 70 y el movimiento hippy. En el guión de la película interviene Juan Cobos, guionista de Rififi en la ciudad, que junto a Miguel Rubio se encargaron de enriquecer la trama policial del guión escrito por los italianos, Sandro Continenza y Marcello Coscia. Y los increíbles efectos especiales corren a cargo de Giannetto de Rosi.

George (Raymond Lovelock), un anticuario, viaja Windermere de vacaciones. Allí conoce a Edna (Cristina Galbó, a quien recordareis de la genial La Residencia), que se dirige a la casa de su hermana enferma cuando un tipo moribundo la intenta atacar. Al parecer un revolucionario invento agrícola que repele insectos mediante ondas ultrasónicas, está haciendo levantar a los muertos de sus tumbas...


Para los amantes del film o para los que simplemente no la hayan visto, el próximo Sabado día 12, a las 19:00 horas, se proyectará la película en el Cryptshow Festival'08 en Sant Adria del Besos. ¡Una cita indispensable!

Titulo original: Non si deve profanare il sonno dei morti (España/Italia, 1974)
Director: Jordi Grau.
Guión: Sandro Continenza, Marcelo Coscia, Miguel Rubio y Juan Cobos.
Actores: Ray Lovelock, Cristina Galbó, Arthur Kennedy...

3 comentarios:

La abadía de Berzano dijo...

Muy de acuerdo contigo. Uno de los mejores titulos que ha dado el fantástico de nuestro país, y uno de los mejores sobre el tema a nivel mundial.

Houellebecq dijo...

Esa película me hizo pasar una noche en blanco en mi infancia. Es la película que me ha marcado el gusto por los zombis. Una obra maestra de nuestro cine.

ElChicoDeLaCabezaDeLaGomaDeBorrar dijo...

Pocas veces, un amante del cine como me considero yo, es sorprendido por una película. No profanar el sueño de los muertos o como queráis llamarla es uno de esos Films.
Muy de vez en cuando, pones una película que crees que es buena y te encuentras una maravilla como esta. O quizá es simplemente que la forma de narrarla, los actores, la trama, el planteamiento y el desenlace van de acuerdo a tus gustos o a tú forma de entender el cine.
De cualquier forma, yo la considero una obra maestra. No sé los medios de los que disponían, supongo que todo esto se puede calcular mientras vas viendo el largometraje. Pero me atrevo a decir que para el presupuesto que tenían, ha salido una obra que sobrepasa brutalmente a muchas otras películas que seguramente disponían de más facilidades.
Excelente planteamiento, trama exquisita y un sobresaliente final. Sobre este final, quiero destacar que es uno de los desenlaces que te hacen replantearte esas teorías que dicen: “una película tiene que sorprender al que la mira, no puedes darle lo que espera!”. No en este caso! Te pasas toda la película suplicándole al señor séptimo arte que te dé eso que tanto quieres! Mientras miraba la pantalla, controlaba el reloj con miedo a que la película se acabara con un final nada deseado por mi parte.
Finalmente ocurre, aquello que desde mi punto de vista era el destino inminente de la película. Cuando acaba, te preguntas a ti mismo: pero, por qué he dudado, si estaba clarísimo?
Es más, la escena está filmada como si el director, ya de antemano supiera lo que el espectador estaba pensando.
Obras como esta te hacen volver a creer en el cine y secan la mecha de nuestra ilusión para volver a prenderla.