domingo, 13 de marzo de 2011

CASPA EN 3-D

Llegó la gran esperanza del cine español. Llegó la caspa. Llegó la ley. Llegó José Luis Torrente en la cuarta entrega de sus aventuras. Las salas se llenan de millones de españolitos con ganas de pasar un buen rato... Siempre queda esa esperanza de poder sentir la chispa y la gracia de la primera y segunda entrega... Pero lamentablemente ni la tercera entrega ni, por muchos que digan algunos, esta cuarta suponen mayor sorpresa que lo ya visto en sus predecesoras.

Aún así, no dejo de reconocer cierto merito a Santiago Segura, no sólo por su archiconocido personaje que ha batido récords en España, sino por sus inmejorables comienzos como cortometrajista y actor. De su periodo como cortometrajista, primero con Evilio y Evilio Vuelve (el purificador), y después con Perturbado, Goya incluido, el nombre de Santiago Segura sonaba como la respuesta nacional al Peter Jackson o el Lloyd Kauffman de turno. No hay que quitarle meritos porque creo que los tiene. Torrente, el brazo tonto de la ley, no fue un éxito por casualidad, sino porque supo trasladar a la pantalla un humor castizo y de lo más gamberro que miraba con el rabillo del ojo y sin ningún disimulo, los recientes éxitos de los hermanos Farrelly. Su segunda parte, por otro lado, contaba con el acierto de ser aún más disparatada y desbordar al espectador con unos cuantos cameos que podían despertar la simpatía de estos (algo que en menor medida ya se hacía en la primera entrega). Así pues, luego vino la tercera y esta quedaba algo huérfana de humor y sorpresa porque proponía más de lo mismo… ¿Qué ofrece pues esta Torrente 4, lethal crisis? Pues efectivamente, nada de lo que no hayamos visto anteriormente. Aunque si bien es verdad que algo más de gracia sí que tiene.

Lamentablmente los cameos vuelven a ser el punto fuerte de la película y la mayor parte de ellos parecen escritos un poco a la fuerza para que estos salgan en pantalla para sus segundos de gloria: desde la nietísima, a Anita Obregón, unos tipos recién salidos de Internet (véase el tal John Cobra o Bigotes y Dientes), y, como no, el cacareadísimo cameo de Belén Esteban, que es desde luego el más horrendo de todos (¡¡aunque gracias a Dios, muere!!). Paquirrín, otro famoso que se pasea por la película, encarna aquí a un personaje secundario, algo que podría haber sido algo muy arriesgado porque no se trata de un simple cameo y el tipo, el Paquirrín este, tenía cero de experiencia en interpretación, así que la podría haber cagado mucho. Sorprendentemente, Paquirrín hace de él mismo y no desentona en el universo torrentiano… Así que bueno, no sé si podemos hablar de descubrimiento…

A mí no hay nada que me haga más gracia que escuchar un buen pedo o ver un buen par de tetas (ya lo saben ustedes bien). Pero lamento decir que esta caprichosa iniciativa de llenar de cameos la película lo estropea todo. ¿Qué pinta Bisbal haciendo un cameo si no va hacer gracia? No sé, podría haber hecho algo más, al menos María Lapiedra se desnuda… En definitiva, no sé si a alguien le interesa mi opinión pero no me ha gustado… Y no, no voy a entrar en lo del humor grueso y tontorrón, en que no está bien hilvanada, en las flojas interpretaciones (Yon Gonzalez está sobervio, sin ir más lejos), que la historia no se sostiene y todo eso, porque a mí eso me da igual. No me ha gustado porque no me ha hecho gracia y ya está. Y no era porque no tuviera ganas de reírme, ojo…

Eso sí, no dejo de aplaudir esos momentos valientes y totalmente plausibles, como ver a Fernando Esteso o al recientemente fallecido Juanito Navarro en 3-D. ¡Eso si tiene merito! Además de mostrar un ojete en tres dimensiones y con “toa la bolsa de los güevos colgando”. Sin lugar a dudas, el único momento en el que me reí de verdad (y a lágrima viva). ¡Bravo, en serio! ¿Quién me iba a decir a mí que el 3-D me iba a dar, por fin, alguna sorpresa?


Torrente 4 guarda además una grata sorpresa después de los títulos de crédito finales… “PROXIMAMENTE: TORRENTE 5, EPISODIO FINAL, ESTRENO MARZO DEL 2017”. ¡¡Episodio final!! Eso significa que, tal vez, sólo tal vez, Santiago Segura termine con Torrente de una vez por todas y que nos vuelva a sorprender otra vez con otro personaje pintoresco y volvernos a reír con su cine. Eso sí, esperemos que no exprima demasiado a ese nuevo personaje en sucesivas secuelas, que luego pasa lo que pasa.

5 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

La primera entrega tenía momentos de verdadero cine, el resto ha sido para hacer caja. Por cierto, intenté provocarle en su artículo de "Secuestrados" con Funny Games y no ha reaccionado usted.

Lazoworks dijo...

Sr. Cahiers!!! Pues a mi si me gustó la segunda, en la tercera ya se le comienza a ver el plumero a Santiago Segura...
Referente a lo de Funny Games... Si, ya me di cuenta... Ay... No sé que haré con usted... Espero que tenga sentimientos y que al menos se refiera al remake...

Kinski dijo...

Torrente ya no sorprende pero siempre te deja un momento o unas frases dignas de recordar.
Lo de los cameos es muy cansino y lastra mucho la peli.
Espero que antes de la quinta entrega Santiago Segura demuestre que es capaz de hacer algo alejado del taquillero y casposo Torrente.

PEPE CAHIERS dijo...

Me refiero al original y a la copia. En estas cosas soy como el androide Ash de "Alien, el octavo pasajero": " Soy un superviviente al que no le afecta ni los remordimientos ni las fantasías de moralidad".

Faustina dijo...

Pa'l gato.