martes, 2 de noviembre de 2010

Las redes sociales y esas cosas

Me las temía y mucho con la nueva película de David Fincher, ya que esta especie de drama "a lo thriller" sobre la historia de la gestación del Facebook (algo que jamás me llamó la atención) no me hacía presagiar nada del otro mundo, sobretodo después de que una idea tan original como la que contenía El curioso caso de Benjamín Button terminase como el más simple (y tonto) de los melodramas. Seguramente La Red Social no es la obra maestra que todos los críticos dicen, pero si que encontré a un David Fincher que, por fin, había sabido contar un drama con la energía y el ritmo necesarios para que no se convirtiera en un tostón de mucho cuidado.

Y es que lo que de verdad me agradó entre tanta palabrería informática de la que no entendía ni papa, es el acierto de presentarnos al protagonista, - es decir al inventor del Facebook Mark Suckerberg (un convincente Jesse Eisenberg) -, como un fracasado que se venga de los que le rodean desde la oscura pantalla de su ordenador. Por ese motivo, el hecho de que su novia (Rooney Mara, la Nancy del nuevo y mierdil Elm St.) le dejase al principio de la película o que su mejor amigo entrase en uno de los Final Clubs (que son esos clubs guays de las universidades donde no entran los nerds), reavivan la auténtica frustración de un joven que, al fin y al cabo, ha conseguido ser el más rico del mundo. Su búsqueda del éxito, es simplemente una manera de darle en los morros a todos aquellos que anteriormente no habían sido capaces de aceptarle o, como en el caso de su mejor amigo, como una simple artimaña vengativa de celos.



Fincher, gracias al guión de Aaron Sorkin, sabe sacar todo el jugo de esta simple premisa mediante continuas incógnitas acerca del protagonista. De ese modo, dejará en el aire ciertas preguntas que podrían hacernos creer que Suckerberg finalmente es el gilipollas que aparenta ser (gran acierto por cierto, que no se dijese expresamente y que se deje en el aire).

Por ese motivo, aplaudí algunos de los momentos en los que Suckerberg parece anhelar aquello que nunca obtuvo o que simplemente perdió (véase esa conversación con el caricaturesco Sean Parker, creador de Napster [y que irónicamente interpreta el también cantante Justin Timberlake], en la que Suckerberg le pregunta si todavía recuerda a la chica que lo dejó; o ese otro momento en el que se deja caer que Suckerberg ha vendido a su mejor amigo por el simple hecho de que este entrase en uno de esos clubs universitarios de moda). Pero sobretodo, y de ahí que me quedase con tan buen sabor de boca, me pareció prodigioso el simple modo de acabar el film, ya que a pesar de ser de una sencillez bastante llana, Fincher ha sabido captar, mediante cliks de ratón, el auténtico drama de millones de jóvenes de hoy día.

6 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Mire que es usted más duro que la cara de la cosa. "El curioso caso de Benjamín Button" termina como un melodrama porque es un final lógico. ¿No me diga usted que no derramó una lagrimilla con ese último suspiro de la criaturilla?.

Lazoworks dijo...

Ni una, se lo juro.
No me refiero al final en si de la película, si no que parecía buena y resultó ser un mojón (y de los grandes).
Los puentes de Madison y Forrest Gump con el Abuelo Cebolleta.
Un drama bastante insipido, Sr. Cahiers... A mi desde luego no me interesó en ningún momento la vida de ese viejo que se vuelve joven.

Kinski dijo...

A Fincher lo tengo cruzado desde ese telefilm de alto presupuesto que fue Benjamin Truño y lo de Feisbuk me la repanpinfla así que ni la he visto ni la veré. De hecho estoy pensando en hacer una sección de Grandes películas que jamás veré.

Lazoworks dijo...

A ver, no le voy a decir que es una obra maestra como dice todo el mundo. Además, el Feisbuk ese jamás lo he entendido y jamás me haré miembro de él. Pero bueno, dentro de lo que cabe está bastante bien. Le animo a que la vea ni que sea cuando sea un Kinski Button viejuno.
De verdad, no está mal...

angelpito injurioso dijo...

Yo es que eso del feisbus no se por donde cogerlo,pero es que me preguntan montones de veces todos los dias cual es mi feisbus y me dan tentaciones de hacerlo,no se, para propaganda de cierto corto que alguien deberia estar haciendo...

Lazoworks dijo...

Jaja! Si, si! Ponte un feisbuk!
Yo es que me quedo flipando cuando veo que personas de lo más diabólicas tienen 200 o 300 amigos. Joder, y yo que tan sólo tengo dos y lo que me cuesta mantenerlos (les tengo que invitar a cervezas todos los días, te lo juro).