miércoles, 8 de abril de 2009

Brujas


Llegué del trabajo a las 5 de la tarde. Hacia una tarde soleada y no había un alma en la calle. Todo parecía tranquilo y aquello me hacía sentir inexplicablemente feliz. Así que antes de subir a casa decidí pararme en el Bar de abajo y pedirme una cerveza bien fresquita. Cuando entré, Juan, el dueño del bar, parecía al contrario que yo, triste y decaído. Sus andares eran cortos y parecía que le pesase el cuerpo.
-¿Que pasa Juan? - le dije.
Él levantó la mirada y sonrió débilmente. Sin ganas. Tengo que reconocerlo, aquello me molestó. Yo estaba feliz y algo eufórico, y aquel hombre me estaba fastidiando el día. Así que decidí no dirigirle la palabra y me bebí la cerveza sin más dilación. Aquello no podía enturbiar aquella sensación tan especial que había adquirido esa tarde.
Una vez terminé la cerveza dejé un par de euros encima de la barra y me largué... Tenía ganas de hacer algo diferente. Algo que estuviese a la altura de aquel magnífico día. ¿Pero que? Como no se me ocurría nada especial, deicidí ir a la biblioteca que me quedaba practicamente a un paso para coger algún libro.
Una vez dentro me quedé realmente sobrecogido al no descubrir a nadie en el interior.
-¿Hola? - dije esperando que alguien me contestase o me mandase callar.
De repente una señora mayor salió de detrás de una de las estanterías sonriendo.
-¿Que quería señor?
-Oh, disculpe... Creía que estaba abierto.
Entonces me percaté que aquella anciana se estaba abrochando la camisa y se colocaba bien la falda. Su rostro parecía iluminado y su mirada irradiaba felicidad.
-No se preocupe señor - me dijo sonriente -. Pase, pase...
Yo me acerqué a ella con timidez y sin esperarlo me rodeó con su brazo.
-Digame, ¿tiene usted mujer? - dijo clavando su mirada en mi.
-¿Mujer? No, verá... Murió hace tan solo unos meses.
No me lo podía creer, ¿aquella señora mayor quería ligar conmigo? Comencé a sentirme incómodo así que evité mirarla y cambié de tema, pero la señora no para de insistirme y yo no tenía ganas de hablar de algo tan doloroso y reciente.
-¿Y ahora no tiene ninguna mujer que le cuide?
-Si, señora... Tengo a mi hija que me cuida mucho.
Entonces inexplicablemente aquella anciana se apartó de mi y se mostró complaciente con la respuesta, lo cual me descoló aún más. ¿Que quería esa puta vieja? Sin pensarlo dos veces, me aparté de ella y salí de la biblioteca pensando que había hecho mal entrando allí.
Una vez fuera, el día seguía igual de soleado, pero el ambiente estaba impregnado de una atmósfera fría y enrarecida que me inquietó lo suficiente como para dirigirme a mi casa a paso ligero. Durante el camino me crucé con otra señora mayor, aunque esta tenía que caminar con un andador destartalado, y cuando pasé justo a su lado me guiñó un ojo y me sonrió.
Asustado seguí caminando y subí a toda prisa por las escaleras del portal hasta llegar a la puerta del piso. Cogí aire antes de entrar para recuperarme, abrí la puerta y entré en el comedor. Sin ninguna explicación aparente comencé a sentir nauseas así que me metí en la cocina y me preparé una manzanilla. Aquel magnifico día se estaba truncando de mala manera y lo peor de todo es que no era capaz de hacer nada para impedirlo.
Saqué un sobre de manzanilla del armario y llené un vaso de agua, cuando un ruido proveniente de mi dormitorio llamó mi atención. Algo nervioso caminé despacio por el pasillo y me dirigí hacia la habitación. Aquellos extraños ruidos se convirtieron en algo parecido a jadeos y gruñidos. Poco a poco entorné la puerta y descubrí a una mujer joven y desnuda tumbada en la cama. Asombrado y algo excitado por la visión, abrí un poco más la puerta y vi a otra mujer mucho más mayor agachada en cuclillas frente a su vagina. Su pelo era gris y la joven le agarraba del moño mientras se le escapaban algún que otro suspiro de placer. Después se incorporó y se puso de rodillas proyectando su precioso culo hacia la vieja, y esta, hambrienta de sexo, se puso a comer de su coño como una descosida.
Los pechos de la joven eran pequeños y firmes y su cuerpo se contorsionaba mientras la lengua de aquella vieja hurgaba entre la humedad de su sexo. El pelo de la chica era largo y castaño, y la luz que entraba por la ventana hacia que resplandeciera en mitad de la cama en una visión realmente embriagadora. Yo estaba caliente y el deseo me empujaba a continuar caminando hacia la cama. Quería más... Cuando de repente, la vieja pareció percatarse de mi presencia y dejó de lamer. Algo confusa, la joven se incorporó y horrorizada me descubrió en mitad del dormitorio.
-Perdona, yo... - dije paralizado por la vergüenza y el estupor.
Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas otorgándole un brillo especial que la hicieron aún más bella. Sentí como el corazón se me encogía al pensar que había podido molestar a aquella chica, así que me senté a su lado sin mirarla.
-No te preocupes. No debes avergonzarte de nada - dije.
La chica pareció calmarse y me sonrió. De repente volví a sentir aquella felicidad plena que había sentido aquella tarde, pero repentinamente me percaté de la ausencia de aquella señora de pelo blanco y moño. Aquella vieja se había esfumado misteriosamente...
-Dime, ¿con quién estabas?
-¿Acaso importa eso? - dijo mirándome.
Poco a poco vi su rostro acercándose a mi y sus labios me pedían que la besara. Cuando estuvimos a unos escasos centímetros pude sentir su aliento fresco y me abalancé sobre su boca y saboree su dulce lengua. La chica comenzó a palparme la polla por encima del pantalón y comenzó a bajarme la cremallera. La luz de la habitación comenzó a cegarme y la cabeza de la chica comenzó a bajar por mi barriga hasta encontrarse con mi falo erecto. Entonces caí en la cama impregnado en un sueño realmente hermoso y lleno de luz. Cuando...
Un potente haz de luz se posó sobre mis ojos y me hizo salir de aquel precioso sueño. No conseguía ver nada. Tan solo pude escuchar "está totalmente ebrio". Poco a poco la vista se adaptó al entorno y comencé a distinguir unas extrañas figuras a mi alrededor. "Maldito hijo de puta", escuché. "¿Como puede una persona llegar ha hacer algo así?". Mi cabeza estaba ida y un penetrante dolor comprimía mis sesos. Demonios, ¿que me estaba pasando?
-Esposadle, rápido - escuché.
Entonces dos hombres de complexión fuerte me volvieron y me pusieron unas esposas en ambas muñecas.
-¿Que sucede? - imploré -. ¡¿Que ha pasado?!
-Cállate maldito bastardo.
Los hombres me cogieron y me levantaron a pulso. No entendía nada, pero poco a poco todo lo que me envolvía empezó a coger forma: aquellos hombres altos y fuertes eran en realidad policías y mi cuerpo estaba envuelto en un extraño líquido que intuí sangre. Rápidamente miré a mi alrededor en busca de una explicación cuando mi mirada se topó con el cuerpo descuartizado de una chica. Una chica joven y con el pelo castaño. Una chica que me resultaba muy familiar.
Era Rebeca. Mi dulce hija.
-¡Mira lo que has hecho enfermo de mierda! - dijo uno de los policías antes de empujarme hacia el exterior de la habitación.
-¡Mi hija! ¡Mi hija! ¡¡No!!
-¡Cállate y camina! Desgraciado...
-No... ¡Yo no he sido! ¡Yo no he sido! ¡¡Decidme que no he sido yo!!
Los policías volvieron a empujarme y se disponían a sacarme fuera del piso cuando vi a una mujer mayor entrando al piso.
-Soy la forense - dijo.
-Tú... - dije -. ¡Eres tú!
Aquella vieja era la misma anciana que había visto en el interior de la biblioteca. Estaba seguro. Intenté explicarselo inutilmente a los policías pero ellos hacían caso omiso a todo lo que les decía.
-¡Has sido tú! ¡Hija de puta! ¡¡¡Has matado a mi hija!!! ¡¡¡HAS MATADO A MI HIJA!!!
-No le haga caso señora, está loco.
-Lo sé - dijo la anciana.
Y entonces los policias comenzaron a golpearme con sus duras porras mientras aquella extraña anciana se metía en el interior de mi dormitorio poniendose unos guantes de látex blanco.

5 comentarios:

MarioBava dijo...

Joder Juan hay que tener valor para escribir en los tiempos que corren...Yo hace 20 años tambien escribia mis cosillas pero ya cuando me hice medio mayor me hice un vagote de tres pares de pelotas y ya solo veo pelis a tutiplen...Intesante relato, pero claro delante de la pantalla cuesta lo suyo...

Jose

cerebrin dijo...

Joder, Mario, a ver si pasas algunas de las cosas que escribias, que conociéndote "lo enfermo" que estás, seguro que serían bien potentes. ;)

Ah, el relato mola, Juan, pero se le ve venir un poco...

Juan P. Rodriguez dijo...

Hola amiguetes... La verdad es que se me ocurrió la historia y lo escribí rapido y tal... Y bueno, sé que se podía mejorar, pero...
X cierto, a ver esos relatos Mario!!

belalugosisdead dijo...

Interesante,me perturba... para cuando el corto? Me pido de vieja!

Por cierto, me encanta la nueva cabecera... si señor...

Juan P. Rodriguez dijo...

Jajaja!!! El papel es todo tuyo!!! Lo malo es que no encuentro a ninguna mujer que esté dispuesta a hacer de chica jóven. jejeje...

Por cierto, muchas gracias BLIS! Menos mal que alguien se ha dado cuenta de la cabecera!!
Con lo bonito que lo he puesto y nadie me decía ná de ná...