jueves, 18 de septiembre de 2008

Amor a quemarropa (1993)



Clarence Worley (Christian Slater), un acérrimo fan de Elvis Presley que trabaja en una tienda de comics, pasa su cumpleaños en una sala de cine viendo tres películas de Kung fu. Las chicas no parecen hacerle caso y las que lo hacen, no parecen entender su particular manera de disfrutar de un cumpleaños. Pero entonces conoce a Alabama (la bellisima Patricia Arquette), una bellisima rubia cañón que parece caída del cielo: no solo le gusta las películas de kung fu y Elvis Presley, Alabama está locamente enamorada de él. Pero lamentablemente esto no es un cuento de hadas (normal y corriente) y Alabama resulta ser una prostituta, así que Clarence decide deshacerse del chulo que la controla y a raíz de eso todo se complica. Un maletín lleno de coca, unos productores de Hollywood y un montón de pasma, se mezclan en esta extraña película de amor y de acción.


Amor a quemarropa es una de esas películas con las que tengo sentimientos encontrados (no sé muy bien lo que significa, pero queda bien). A veces me pregunto que hubiera pasado si la hubiera rodado Tarantino en vez de un director tan superficial como Tony Scott (director de una pieza bastante interesante llamada El Ansia). Por otro lado, creo que Tony Scott le da un aire muy diferente y banal a la película, que la hacen especial. Me explico, en primer lugar, cuando Tarantino escribió el guión de Amor a quemarropa pensó en el mismo, y por lo tanto no pensaba en alguien como Christian Slater (un tío tan guapo) para el papel protagonista. Él pensaba en alguien feo, en una especie de antiheroe capullo y fracasado que de repente conoce al amor de su vida. De este modo observamos que la mirada que Scott otroga al universo de Tarantino es bastante diferente. En ningún momento llegamos a pensar que Clarence/Slater pueda ser el fracasado que nos intentaba mostrar Tarantino, aunque de alguna manera si lo intuimos. En la película de Scott, Clarence es un tipo extraño e inclasificable, es un personaje más cercano al cómic que a la primeriza película de Tarantino (My best friend's birthday, película con la que guarda bastantes similitudes). Los personajes pasan de la alegria a la tristeza y todo parece intrascendente. Irreal. De ese modo, Amor a quemarropa puede recordar a Corazón Salvaje de David Lynch, una película que, como la de Scott, muestra un cuento de hadas (Corazón Salvaje es una versión hard de El Mago de Oz), en un turbio universo de sexo y violencia.

Roger Avary, grandisimo guionista y director amigo (o ex-amigo no lo tengo claro) de Q.T., añadió al film ("obligado" por Scott, claro) la voz en off de Alabama al principio y al final de la película, cambiando así el final triste y deprimente de Tarantino por uno más feliz y más afín con la mirada que el director le estaba dando desde el principio.

La película tiene bastantes diálogos memorables. Recordaré dos: uno es cuando Alabama le confiesa a Clarence que es prostituta y este no se enfada. Alabama se queda extrañada y le pregunta que porque no se enfada. Entonces Clarence le responde que había tenido el mejor día de su vida y que, antes de meterse en la cama con ella, ¡temía que tuviera rabo! (Fijaos que perdedor lo veía Tarantino). Otra de los indiscutibles diálogos/secuencia de la película, es en la que Christopher Walken mata a Dennis Hopper. El monólogo que este último le cuenta sobre los sicilianos es buenisimo. Christopher Walken saca una pistola y lo mata. "No mataba a nadie desde el 1987", apostilla después de haberlo matado.


Titulo original: True Romance (USA, 1993)
Director: Tony Scott
Guión: Quentin Tarantino (colaboración sin acreditar de Roger Avary)
Actores: Christian Slater, Patricia Arquette, James Gandolfini...

2 comentarios:

belalugosisdead dijo...

Tiene escenas memorables amor a quemarropa
Y la banda sonora es bastante decente
Aunque se nota que no es tarantino 100%

iPard dijo...

Tengo buenos recuerdos de esta pelicula, aunque reconozco que que tienes razón con lo de que el protagonista no es el antiheroe que tarantino hubiese preferido.